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Las Cruces de Mayo. El caso de Lebrija.

Desde tiempos inmemorables, Andalucía le ha dado la bienvenida a Mayo con distintas celebraciones que han ido evolucionando a lo largo de la historia. En época romana, con el culto a Maya y, posteriormente, con el culto al Árbol de Mayo en período precristiano. Las Cruces, tal y como son en nuestros días, surgieron de un proceso de cristianización por parte de la Iglesia Católica. En el pasado, estaban generalizadas en toda la región, pero con el transcurso de los siglos cada una ha ido adquiriendo su propia singularidad, diferenciándose una de las otras.

Foto 1: Cruz de Mayo de AJUDISLE, Lebrija (Sevilla). Autor: Andrés Zambrano. Fuente.

ANTECEDENTES

Con la llegada de mayo y el buen tiempo, muchos pueblos han celebrado las buenas cosechas y su maduración en esta fecha. Hay varias hipótesis sobre el origen del nombre del tercer mes del calendario romano. Una nos dice que puede ser a que es el mes en el que se veneraba a los antepasados, los maiores. La otra teoría, la más apoyada, que estaba consagrado a los cultos de la diosa Maya, encargada de la fertilidad agrícola. En referencia a la última citada, los antiguos romanos organizaban numerosas ceremonias para festejar el renacimiento de la vida vegetal, las cuales se realizaban en las calendas (primer día de cada mes romano) (Caro Baroja, 1979: 86-87).

Con el cristianismo, se buscó la veneración de la Invención de la Cruz, celebrando su hallazgo por la madre del emperador romano Constantino, Santa Elena, quien recogió a lo largo de su vida diversas reliquias de Cristo. A este hecho, se le ha atribuido el 3 de mayo desde el siglo IV. No obstante, las tradicionales cruces tal y como las conocemos tienen sus primeros festejos en el siglo XVII, con la aparición de las hermandades en torno al símbolo cristiano de la Cruz (Rodríguez, 2004: 2).

Los cambios sociales y religiosos han hecho que, en el último siglo, las Cruces de Mayo ya no tengan la antigua finalidad de idolatrar a la naturaleza o a Cristo, predominando las funciones lúdicas, identitarias, festivas y de sociabilidad sobre las funciones religiosas. En un principio se celebraban los dos primeros fines de semana de mayo, pero en determinadas zonas continúan todo el mes. Actualmente, las cruces de mayo están fuera del santoral (Rodríguez, 2004: 2, 10). 

Las Cruces de Mayo son una fiesta con un gran peso antropológico, donde la idiosincrasia de los distintos pueblos de la geografía andaluza es mostrada. A pesar de denominarse igual y celebrarse al mismo tiempo, cada localidad las celebra de forma diversa. Por ello mismo, se han agrupado en dos tipología: el primero corresponde con aquellas cruces montadas por la participación de los vecinos y donde predomina el carácter informal de la fiesta, sin destacar el carácter religioso; el segundo responde a las fiestas articuladas en torno a hermandades y mayordomías donde se venera la Vera Cruz (Rodríguez, 2004: 1).

En muchos pueblos de la geografía andaluza se siguen celebrando este festejos, como Alhama de Almería, Puente Genil, Ubrique, Aguilar de la Frontera, Añora, Cañete de las Torres, Dólar, Baza, Rociana del Condado, Villarrasa, Berrocal (Foto 2), Bonares, La Palma del Condado, Jimena, Torrox, entre otras localidades. 

Foto 2: Cruz de Mayo de Berrocal, Huelva. Fuente.

LA FIESTA DE LAS MUJERES (LEBRIJA, SEVILLA)

En Lebrija, una localidad agraria situada en las Marismas del Guadalquivir, se continúa con esta antigua tradición. Sus Cruces, también conocidas como «La Fiesta de las Mujeres», mueven desde sus comienzos a personas de todo tipo de edades y clases sociales, no solo del mismo municipio sino de sus alrededores y pueblos vecinos. El motivo de su celebración (como en muchos otros lugares) era la exaltación de la Santa Cruz, no obstante, hoy en día las motivaciones son otras. Es considerada una de las fiestas más típicas y populares de Lebrija. Jóvenes y mayores se reúnen en torno a una cruz para cantar y bailar al son de Corraleras (sevillanas tradicionales que toma el nombre de los antiguos Corrales de Vecinos, se caracterizan por tratar temas cotidianos y por su picardía) (Núñez, 2019: 230-232). A ello se une su gastronomía, destacando las habas corchas, tortas y los caracoles). En las Cruces de Lebrija, las mujeres han tenido un papel muy relevante, de ahí que se le atribuya el título de «Fiesta de las Mujeres».

El «vestir» una cruz era como un rito en el barrio, constituía ya una fiesta. Un grupo de vecinos, generalmente el mismo año tras año, compuesto en su mayoría por mujeres, se encargaba de toda la labor (Romero et alli, 2014). Hoy en día, no sólo los vecinos de una barriada se ocupan de instalar esta estructura sino también asociaciones y cofradías. Pasada la Semana Santa, las mujeres empezaban a organizar todo lo necesario para esta fiesta.

Foto 3: Montaje de las Cruces de Lebrija. Autor: Andrés Zambrano. Fuente. https://www.miraquemira.es/?fbclid=IwAR1l83BbU4RBGu-shDOQehrWxBxLHYk8ERohF5aih-60x6pVh4lBQszPaG4 

El montaje en sí tiene su propio procedimiento donde las mujeres son las que tienen el papel decisivo. Las más mayores son las que dirigen cómo decorar la Cruz y cómo distribuir el espacio mientras que los hombres sólo participan en actividades que requieren un mayor esfuerzo como colocar luces, cables, etc. En primer lugar, se construye una especie de retablo en el que se encuentra la Cruz (en la parte más alta). En muchos casos la cruz está en una hornacina en mitad de la calle. Alrededor de la Cruz se colocan todos los demás objetos decorativos: platos, almireces, jarrones, espejos, objetos de metal, macetas, etc. (Foto 4). Todo ello dispuesto de una manera muy peculiar distinguiendo unas de otras. Delante de este retablo se sitúa un tablado para bailar. De esta forma se forma una especie de caseta o patio (Romero et alli, 2014; Rodríguez, 2014: 7).

Foto 4: Metales decorativos. Autor: Andrés Zambrano Fuente.
Foto 5: Hornacina con cruz ‘vestida’. Autor: Andrés Zambrano Fuente

El elemento esencial, a parte de la Cruz, es la mujer. Ella es la que organiza el escenario, crea los cantos y transmite de generación a generación sus conocimientos. Es un símbolo de empoderamiento de las féminas en una sociedad machista como era la de hace unas décadas (y en muchos aspectos la de nuestra actualidad) (Rodríguez, 2014: 6).

En el caso del fallecimiento de un vecino o el luto de alguno, en ese año la Cruz de esa barriada no se montaba como muestra de respeto, solidaridad y unión de todos. El proceso de montaje en la actualidad es exactamente igual.

LAS CRUCES Y EL PUEBLO

Las Cruces de Mayo son unas fiestas donde niños y mayores tienen cavidad (Foto 6). Participan personas de todas las edades. No solo en la actualidad, sino desde un principio. También hay que destacar que este festejo era para todos, es decir, aunque participasen en su mayoría campesinos y otros sectores bajos sociales, la élite y los ricos del pueblo asistían. Este hecho muestra que la fiesta de las Cruces era, y sigue siendo, un evento sin exclusión.

Foto 6: Jóvenes y mayores cantando Corraleras. Autor: Andrés Zambrano. Fuente.

Es muy frecuente ver en esos días cómo se forman pandillas muy heterogéneas en cuanto a la edad, cultura, profesión o condición social. También asisten muchas personas de los pueblos vecinos y de diversos puntos de España. Las personas se reúnen en torno a ella para cantar y bailar. Estas pandillas visitan cada foco de reunión mientras bailan y cantan a su vez por el camino. 

Las Cruces nunca pueden quedarse solas; alrededor de la Cruz las mujeres que la han montado se sientan durante toda la noche con panderetas y almireces para cantar y bailar y así animarla durante toda la noche.

Las Cruces han sido reguladas, perseguidas y hasta prohibidas por las autoridades civiles y eclesiásticas a lo largo del tiempo justificando, en muchos casos, porque producían mucho escándalo y por exponer la Santa Cruz en público con adornos profanos.

La fiesta de Las Cruces de Mayo era un acontecimiento esperado por todo el pueblo. Ha cumplido fundamentalmente la función de facilitar el emparejamiento ya que era la ocasión en la que los hombres podían bailar con las mujeres que les gustaban (Rodríguez, 2014: 6). Tiene también una función expresiva puesto que con ellas el pueblo manifiesta su pertenencia, identidad social y cultural a Lebrija. Las Cruces de Mayo de Lebrija es una fiesta declarada de «Interés Turístico Nacional» de Andalucía desde el año 2001. 

CONCLUSIONES FINALES

Este evento anual ha ido cambiando a lo largo del tiempo como consecuencia de los cambios socioeconómicos y culturales pero sin perder su esencia folclórica. Desde los preparatorios hasta su final, las Cruces han reunido a centenas de personas en torno a éstas creando fuertes lazos de unión entre sus participantes. Estos factores, junto con otras características únicas (como son la gastronomía y bailes de Lebrija en esta fiesta), llevan a que la fiesta de las Cruces sea un tema bastante idóneo para estudiar y analizar desde un punto de vista etnográfico y antropológico.

LETRA DE UNA CORRALERA LEBRIJA

La liebre

La liebre
Dijó la liebre
dijó la liebre.

Dijó la liebre al saltar
el arroyó, riapitá mirá
dijó la liebré al saltar
el arroyó maribé ué

Dijó la liebre ayudá-
me patitá, riapitá mirá
que el galgo viené ayudá-
mé patitá maribé ué

Y dijo el galgó ayúda-
me patitá, riapitá mirá
que me la cargó ayudá-
mé patitá maribé ue

BIBLIOGRAFÍA

CARO BAROJA, Julio, (1979): La estación de amor. Fiestas populares de mayo a San Juan, Taurus, Madrid.

Núñez-González, María. (2019). Los corrales de vecinos en la Sevilla del Siglo de Oro.. Laboratorio de Arte. 229-246. 10.12795/LA.2019.i31.13. 

Rodríguez-Becerra, Salvador. (2004). LAS CRUCES DE MAYO EN ANDALUCÍA Historia y Antropología de una fiesta. 

ROMERO FALCÓN, Brígida; BELLIDO JAÉN, J.F; PARDAL REDONDO, Araceli (2014): ¡De Cruces hasta el Día! [DVD], Lebrija.

6 comentarios en “Las Cruces de Mayo. El caso de Lebrija.”

  1. Brigida Romero Falcón

    María Dolores Rodas Romero es una joven entusiasta con un futuro prometedor en sus manos. Me ha gustado el artículo sobre las Cruces de Mayo. Felicidades. Enhorabuena

  2. Francisco Galán Ojedo

    Inmejorable trabajo Dolo, se conoce que aparte de la arqueología, te gustan las costumbres, idiosincrasia y forma de vivir de tus congéneres y antepasados.

  3. Enhorabuena Dolo. Excelente aproximación de la fiesta más genuina de Lebrija.
    Una fiesta viva con mucha historia y con mucho futuro.

  4. María José Muñoz Tejero

    María Dolores Rodas Romero, tengo la suerte de conocerte desde que naciste y siempre has sido excelente, comprometida, entusiasta, …tienes un futuro brillante. Precioso artículo de la fiesta más arraigada en Lebrija. Enhorabuena.

  5. Ana Zambrano Marchena

    Estupendo artículo,sobre estas fiestas tan arraigada en nuestra ciudad.Gracias a estas fiestas y personas que os preocuopáis por expandir vuestros conocimientos cada día nuestra ciudad ,es más conocida exteriormente.Siemore he tenido una gran pasión por estas fiestas,y cada día me llegan más conocimientos de ella,ésto hace que aumente mi saber sobre ellas.Tengon la suerte de conocer,a tu familia y sincera mente me pareces una persona genial, brillarás en tu trabajo.He tenido la suerte de ser oyente de uno de tus trabajos en el aula de Mayores ,y me pareció fantástica tu exposición.Un saludo Dolo,sigue así,sobre todo con esa cercanía ,hacia lo.s demás

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