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Los Murillo de la Colección Real en el Museo del Prado

El Museo del Prado es considerada la mayor «pinacoteca» de España, donde se alberga un extenso número de obras de arte. Estas piezas han sido realizadas por una gran cantidad de artistas, tanto nacionales como internacionales, cuyas obras han sido acogidas de diversas maneras en esta institución.

María Isabel de Braganza, tras su llegada a España en 1816, decide retomar un proyecto heredado del reinado de Carlos III y reformulado durante el breve reinado de José Bonaparte. Este proyecto consistía en la creación de un «Museo Real» con el propósito de exhibir las piezas artísticas que poseía la corona española. La inauguración de dicho museo, el actual Museo del Prado, se hace el 19 de noviembre de 1819. El catálogo inicial del museo comprendía 311 pinturas, aunque se conoce que tendría más de 1500 obras en posesión, las cuales provenían de los «Reales Sitios». En la actualidad el Museo del Prado cuenta con más de 34000 obras de las cuales solo una parte están expuestas entre las salas (Museo del Prado, 2021).

Entre las paredes y los fondos del Museo del Prado, podemos contemplar obras de artistas tan destacados como Velázquez, Rubens, Goya, El Greco, Tiziano o Murillo.

Enfocándonos en este último, Murillo es un caso singular, ya que en su época no trabajó para la corona, aunque estuvo unos meses en Madrid junto a Velázquez. Su contacto con la corona surge post mortem, cuando el rey Felipe V e Isabel de Farnesio residieron durante una temporada en Sevilla. 

El gusto de la reina y su afán coleccionista hace que adquiera distintas obras de Murillo durante su estancia en Sevilla, a través del pintor de la corte Jean Ranc, que actuó como intermediario entre los círculos artísticos de la ciudad de Sevilla y la corona (Murillo, 1996, p. 21). Isabel de Farnesio da a conocer la obra de Murillo en los círculos aristocráticos de su época, adquiriendo hasta 16 obras del artista sevillano para su colección. Estas obras fueron adquiridas de diversas maneras: algunas de ellas mientras reside en la ciudad y otras al fallecer sus propietarios, comprandolas a sus herederos (Lavalle-Cobo, 2002, p. 23). En la actualidad, estas obras las podemos contemplar en el Museo del Prado, junto a otras pinturas del artista sevillano, llegando a contabilizar un total de 43 obras de Murillo que forman parte de la «pinacoteca» nacional.

Un dato de importancia al que debemos hacer referencia es la forma variada de «adquisición de estas piezas», siendo en algunos casos desconocida más allá de aparecer en un catálogo una vez está incluida en la colección de alguno de los reyes españoles (Museo del Prado, s.f.). El análisis de la trayectoria de estas piezas, desde su creación hasta su actual ubicación en el museo, proporciona información valiosa sobre los mecanismos de adquisición y las preferencias artísticas de diferentes épocas.

La reina Isabel de Farnesio destaca como la principal coleccionista de obras de Murillo en su época. Este interés se materializa a partir de 1729, cuando los monarcas establecieron su residencia durante casi un lustro en el Real Alcázar de Sevilla. Las pinturas de La Anunciación y Rebeca y Eliezer serán unas de esas primeras obras que captan la atención de la reina en la ciudad de Sevilla, siendo ambas las primeras obras de Murillo que obtiene para su colección (Navarrete Prieto, 2008, p. 349).

Figura 1. Sagrada Familia del pajarito, Bartolomé Esteban Murillo, h. 1650. Museo del Prado. Fuente.

Entre la colección de la reina, debemos destacar La Sagrada Familia del pajarito, que adquiere tras la muerte del cardenal Gaspar de Molina en el año 1744. Esta obra fue expoliada por las tropas napoleónicas y llevada al «Museo de Napoleón» (actual Museo del Louvre), donde se expuso entre 1810 y 1817. Volvió a España en 1819 y fue expuesta en el actual Museo del Prado, tras un acuerdo de devolución. Asimismo, entre 1744 y 1746 llegan a la colección personal de la reina hasta catorce obras más de Murillo (Lavalle-Cobo, 2002, p. 68).

En 1764, en el apogeo de la figura y obra de Murillo en el panorama europeo, la corona real adquiere la Adoración de los Pastores que es comprada a Florencio Kelly, un comerciante irlandés, al igual que la Anunciación y el Niño Jesús dormido sobre la cruz (Murillo, 1996, p 88-.

Pocos años después, en 1769, bajo el reinado de Carlos III, quien perpetúa el «gusto coleccionista» heredado de su madre la reina Isabel de Farnesio, se adquiere una obra del pintor sevillano al marqués de Ensenada. Antes del año 1772 la corona adquiere un lienzo al marqués de los Llanos. Además, adquieren la Inmaculada del Escorial en el año 1778. Carlos IV será el nuevo monarca y añadirá a la colección real hasta cuatro obras de Murillo: La Virgen del Rosario y otras dos obras que serán compradas en Sevilla en torno a 1788, además de la Visión de San Francisco en la Porciúncula (Museo del Prado, s.f.).

Figura 2. Inmaculada de los Venerables, Bartolomé Esteban Murillo, 1660-1665. Museo del Prado. Fuente.

Con la invasión francesa, el Mariscal Soult expolia un gran número de obras principalmente de la ciudad de Sevilla, gran parte de autoría de Murillo. Los dos grandes lienzos de la Iglesia de Santa María la Blanca, donde se narra la Fundación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, los cuales se exponen entre el 1814 y 1815 en el «Museo de Napoleón», siendo ambas devueltas en 1815 al Estado español, y depositadas primero en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando y posteriormente en el actual Museo del Prado (Museo del Prado, s.f.). Esta misma historia tiene el lienzo de Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, la cual en 1939 regresa a su emplazamiento original en la Iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla (Museo del Prado, s.f.). Algo más de un siglo tuvimos que esperar para que la Inmaculada conocida como «de los Venerables», volviera a España tras ser expoliada por Soult, mantenida en su colección privada hasta que falleció y se entregó al Museo del Louvre. No es hasta 1941 cuando, tras un intercambio, podemos contemplarla entre las salas del Museo del Prado (Gaya Nuño, 1978, p 113).

Tras el periodo napoleónico, Fernando VII asumirá el trono de España, periodo durante el cual enriquecerá las «colecciones reales» con hasta nueve obras del destacado pintor sevillano. De estas adquisiciones, cuatro figuran en los inventarios realizados en 1814 y 1818 en Aranjuez, destacando entre ellas la obra «La Conversión de San Pablo». En el inventario del Palacio Nuevo, encontramos otras cinco obras, entre ellas el lienzo de San Fernando. Todas estas obras pudieron ser adquiridas por la corona o requisadas y dejadas por los franceses en el «Museo Josefino». Además, en el año 1818 se adquiere para la colección real la Inmaculada de Aranjuez, proveniente de la colección del I conde de Lerma (Museo del Prado, s.f.).

Figura 3. La conversión de San Pablo, Bartolomé Esteban Murillo, 1675-1782. Museo del Prado.Fuente.

Las últimas adquisiciones de obras del pintor sevillano por la corona han sido una crucifixión, que aparece por primera vez en el inventario de 1854-1858. Posteriormente, ya en el siglo XX el Museo del Prado ha adquirido otras dos obras. La última incorporación fue una crucifixión adquirida por el Estado en 1998 y depositada posteriormente en el museo.

En conclusión, el Museo del Prado, con su destacada colección de 43 obras de Murillo, es testigo del «fervor coleccionista» y «gusto artístico» de Isabel de Farnesio y otros monarcas. Además, la cuidadosa preservación de estas piezas no solo resalta la maestría de Murillo, sino también es importante destacar la conexión entre el coleccionismo real y la riqueza del patrimonio artístico español.

Bibliografía

Lavalle-Cobo, T. (2002). Isabel de Farnesio: la reina coleccionista. Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico.

Murillo, B. E. (1996). Murillo: pinturas de la colección de Isabel de Farnesio en el Museo del Prado : Hospital de los Venerables, del 20 de mayo al 21 de julio de 1996, Sevilla. Fundación Fondo de Cultura de Sevilla.

Murillo, B. E., & Gaya Nuño, J. A. (1978). La obra pictórica completa de Murillo. Noguer.

Navarrete Prieto, B. (2018). Murillo ante su IV centenario: perspectivas historiográficas y culturales : actas del Congreso Internacional, Sevilla, del 19 al 22 de marzo de 2018. Editorial Universidad de Sevilla.

Museo del Prado. (17 de diciembre de 2021). El Museo Nacional del Prado entre los diez museos mejor valorados del mundo. https://www.museodelprado.es/actualidad/noticia/el-museo-nacional-del-prado-entre-los-diez-museos/3e57b825-106b-b241-56b7-d5a96935fb4b#:~:text=El%20Museo%20Nacional%20del%20Prado%20cuenta%20en%20la%20actualidad%20con,de%20un%20centenar%20de%20pinturas 

Museo del Prado. (s. f.) Murillo, Bartolomé Esteban. Recuperado el 6 de marzo de 2024, de https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/murillo-bartolome-esteban/314440b0-386b-4b11-81f1-d84809e7704e?searchMeta=murillo

Museo Nacional del Prado. (s.f.). Santa Isabel de Hungría curando a los niños tísicos. Recuperado el 6 de marzo de 2024, de https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/santa-isabel-de-hungria-curando-a-los-nios-tiosos/ff9f7326-a47d-41ee-bd21-3c4a9fcbb14f 

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