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La Geoarqueología como punto de unión de dos disciplinas científicas

  1. Introducción

La relación entre Geología y Arqueología se viene produciendo desde el siglo XIX con las publicaciones de diferentes obras como Principles of Geology (1830) y Geological Evidences of the Antiquity of Man (1863) de Charles Lyell. Este geólogo británico comienza su investigación descubriendo diferentes animales ya extinguidos y restos de piedra tallada tanto en cavidades como en terrazas fluviales, dando lugar a las primeras interpretaciones arqueoestratigráficas.

Desde el comienzo, la Geoarqueología tiene como objetivo el conocimiento del medio y su relación con el hombre y la mujer en el pasado. Es desde este punto de vista donde se observan los yacimientos arqueológicos desde otras perspectivas, ya que a parte del modo de vida de nuestros antepasados, se suma el interés del conocimiento de su medio y sus adaptaciones al mismo. Si tuviésemos que definir los objetivos de esta disciplina serían:

1- El conocimiento sobre la formación del propio yacimiento arqueológico y sus niveles estratigráficos.

2- La conexión entre la mujer y el hombre y su medio más cercano, así como la explotación de sus recursos abióticos.

3- La interpretación de variedades socioculturales a través del cambió paleoambiental. 

  1. Orígen de la disciplina en España

En España, el interés por la Geología y por la Prehistoria surgió, paralelamente, a mediados del siglo XIX, siendo pioneros una serie de académicos universitarios de varias disciplinas como Luis Siret y Cels y su hermano Enrique Siret Cels, quienes descubrieron Los Millares, El Algar y Villaricos, entre otros. Asimismo, no solo disponemos de descubrimientos relacionados con la Prehistoria, sino que de la mano de Eduardo Saavedra y Moragas se halló una calzada de Época Clásica entre Burgos y Zaragoza y, posteriormente, la ciudad de Numancia (Ramírez-Amador et al., 2021).

Figura 1: La minería en España en el siglo XIX, por el Público, 2015. Fuente.

A lo largo del siglo XIX y comienzos del siglo XX estas disciplinas continuarán realizando adelantos sobre el medio natural y su relación con el hombre y la mujer. Ya en la década de los 70 del pasado siglo se comienza a investigar no solo el medio sino la formación del propio yacimiento arqueológico, realizándose análisis del sedimento.

  1. Técnicas que forman parte de la Geoarqueología

Investigadores, como Pollard, consideran que esta ciencia es la aplicación de las ciencias geológicas para la resolución de cuestiones relacionadas con la arqueología. En palabras de Benito-Calvo et al., (2014), «es el estudio que se realiza para analizar los componentes abióticos del medio natural, entre los que se encontraban los recursos a disposición de las sociedades del pasado, así como la creación del propio yacimiento y su registro arqueológico». Así pues, cuando nos referimos a la disciplina de la Geoarqueología no solo hablamos del medio físico de una zona concreta, sino también de la comprensión e investigación de la estratigrafía, la sedimentología y la geomorfología.

Intentaremos responder a la siguiente pregunta: ¿Qué técnicas utilizan los geoarqueólogos/as para llevar a cabo sus investigaciones? Existen varias técnicas: arqueológicas, geológicas, físicas y químicas. Entre estas y algunas otras auxiliares se consigue comprender la formación de los depósitos y su relación con la antropización de una zona concreta. 

3.1. Micromorfología de suelos

Un buen ejemplo dentro del estudio micromorfológico es el liderado por Carolina Mallol sobre los suelos de yacimientos del Paleolítico Medio en donde identifica, a raíz de la microexcavación, determinados suelos e incluso estructuras de combustión. Este equipo de investigación lleva a cabo la realización de láminas delgadas de sedimento para poder interpretar los procesos de formación de la zona arqueológica y su habitabilidad.

Figura 2: Fotografía de resto de combustión y fotografía microscópica de componentes orgánicos en la capa negra, por Historia y Arqueología, 2019. Fuente.

3.2. Técnicas físico-químicas

¿Se puede conocer el grado de ocupación de una cavidad? El equipo de investigadores encabezados por Cesar Borja ha realizado recientemente un estudio en la Cueva del Ocho (Cazalla de la Sierra, Sevilla) en donde han obtenido parámetros como el carbonato, la materia orgánica por ignición, el pH, la porosidad y la textura de las unidades estratigráficas. Han interpretado que marcadores como la materia orgánica por ignición o la susceptibilidad magnética se encuentra relacionada con la ocupación humana de la cavidad en el pasado, elevándose ciertos parámetros (la materia orgánica por ignición, el pH y la porosidad) cuando hay acción antrópica al mismo tiempo que el carbonato disminuye. Consecuentemente, cuando la cavidad no se encuentra ocupada ocurre de forma contraria (Borja et al., 2021).

3.3. ¿Obtención de ADN?

¿Se puede conocer quien habitó un yacimiento mediante el sedimento? La investigación en Geoarqueología ha permitido recuperar ADN de homínidos del propio sedimento de los yacimientos arqueológicos. Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, junto a varios organismos científicos, han podido recuperar biomoléculas de animales y humanos del pasado y llevar a cabo análisis genéticos. Desde este punto de partida se puede determinar secuencias de ADN abriendo un campo de estudio aún por descubrir (Massilani et al., 2022).

Podemos concluir que la Geoarqueología ha continuado evolucionando desde las últimas décadas hasta la actualidad, convirtiéndose en el cruce de disciplinas que posibilitan el desarrollo de estudios sobre el pasado con una visión más amplia. Esto nos ayuda a conocer cómo fue nuestro pasado, cómo hemos evolucionado, de forma biológica y cultural, y cómo entender la relación entre el medio natural y artificial actual mediante su transformación en el tiempo

Bibliografía

Benito-Calvo, A., Campaña Lozano, I., y Karampaglidis, T. (2014). Conceptos básicos y métodos en geoarqueología: Geomorfología, estratigrafía y sedimentología. Treballs d’Arqueologia, 20, 41.

Borja, C., Caro, J., Álvarez, G., Díaz, F., Recio, J. M., Martínez, A., Gavilán, B., Pajuelo, A., y Garrido, J. M. (2021). El Neolítico antiguo en Sierra Morena. Análisis geoarqueológico de un depósito de ocupación en la cueva del Ocho (Cazalla de la Sierra, Sevilla, SO de España). Cuaternario y geomorfología: Revista de la Sociedad Española de Geomorfología y Asociación Española para el Estudio del Cuaternario, 35 (3-4), 87-119.

Gómez, D., Mallol, C., Galván, B., y Hernández, C. M. (2010). Una visión geoarqueológica general del yacimiento musteriense de El Salt (Alcoy, Alicante) a partir de la micromorfología. Recerques del Museu d’Alcoi, 19, 19-32.

Massilani, D., Morley, M.W., Mentzer, S.M., Aldeias, V., Vernot, B., Miller, C., Stahlschmidt, M., Kozlikin, M.B., Shunkov, M.V., Derevianko, A.P., Conard, N.J., Wurz, S., Henshilwood, C.S., Vasquez, J., Essel, E., Nagel, S., Richter, J., Nickel, B., Roberts, R.G., Pääbo, S., Slon, V., Goldberg, P., y Meyer, M. (2022). Microstratigraphic preservation of ancient faunal and hominin DNA in Pleistocene cave sediments. Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA, 119 (1), 1-10.

Ramírez-Amador, J. L., Domínguez-Bella, S., y Muñoz, A. M. (2021). Los inicios de las geociencias en la arqueología española. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 23, 33-42.

Eusebio Jesús Medina Luque
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