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Diosas y madres: Evolución de la iconografía mística

La creciente preocupación por la fertilidad y la fecundidad ha sido uno de los principales problemas de las sociedades humanas. Ya que, la fertilidad era un factor importante para la supervivencia de estos primitivos clanes. Por otro lado, subsistían gracias a la pervivencia de fértiles producciones agrícolas, pues la cosecha era uno de los factores claves para el mantenimiento y desarrollo de estas sociedades. Aunque también es cierto que, otras civilizaciones consideraban la reproducción como mandato divino, clave para el desarrollo de un nuevo sistema social, político y económico (Mayor Ferrándiz, 2011).

La vital importancia de la fertilidad en torno a estas sociedades se verá reflejada en una iconografía de carácter místico asociado con la maternidad y la fecundidad, es decir, se establecerá a lo largo de la historia un pensamiento genérico vinculado principalmente con seres y deidades femeninas atribuidas con este don de la creación. Serán las múltiples representaciones artísticas las que serán objetos de estudio a lo largo de este artículo donde se desarrollará cronológicamente un hilo conductor de las principales representaciones místicas desde el inicio de la historia hasta casi la actualidad. 

Muchas de estas principales representaciones asociadas con un tipo de magia o religiosidad la podemos encontrar durante el paleolítico, pues será a partir de este momento cuando se genere una nueva vertiente iconográfica: los ídolos.

Es decir, unas primitivas imágenes antropomorfas de carácter apotropaico. Aunque exista una amplia variedad iconográfica, veremos cómo a partir de cierto momento, se llevarán a cabo representaciones femeninas, unas piezas representadas concretamente con características físicas asociadas con la fecundidad así como grandes pechos con los que poder amamantar, así como unas caderas amplias y abdomen abultado haciendo alusión a la capacidad reproductora de la mujer. 

Algunos de los ejemplos más significativos asociados con estas sociedades prehistóricas son la conocida como Venus de Willendorf, la Venus de Lespugue, o la llamada Venus de Laussel (Mayor Ferrandiz, 2011).

En otras civilizaciones como en la Mesopotámica, nos encontraremos con toda una amalgama de dioses y diosas asociadas principalmente con la naturaleza así como también a algunas labores como la agricultura y la ganadería. La diosa Inanna fue venerada a lo largo del río Tigris y Eúfrates. Inanna es reconocida por ser la diosa y patrona de la legendaria ciudad de Uruk. Entre sus muchas funciones, posee un papel fundamental en la idiosincrasia sumeria, la cuál fue venerada posteriormente por los pueblos acadios y babilonios bajo el nombre de Ishtar (Alberro, 2003). 

Inanna era la diosa de la fertilidad y la soberanía considerándose como la diosa y madre de todo el poblado. Como diosa principal de la soberanía se convertiría en el arquetipo a seguir de otras muchas civilizaciones, las cuales tomarán su legado como descendientes directas de esta diosa, produciéndose otras de las divinidades más distinguidas del Mediterráneo, entre ellas Astarté y Afrodita.

Figura 1. Isis amamantando a su hijo Horus, Walters Art Museum, 680-640. Fuente

Al igual que en Mesopotamia, en la zona del Nilo se desarrollaría otra vertiente iconográfica asociada con esta iconografía, pues dentro de la amplia gama de dioses, se encontrará la diosa Isis, quién ocupará un cargo relevante en las creencias egipcias

Isis es entendida como la protectora eterna de de su hijo Horus y de su esposo Osiris, a su vez era la diosa encargada de anunciar las crecidas del río Nilo, una función esencial para el desarrollo de esta cultura, pues subsistían principalmente de la agricultura. Aunque su labor principal sería la de la eterna protección de su esposo y su hijo, acentuando su papel como diosa maternal quién también será entendida como la madre del faraón encargándose por tanto de su divina protección (Arrollo de la Fuente, 1999). 

Asociada con las cosechas, la agricultura y la maternidad, Deméter jugará un papel fundamental en el desarrollo de la mitología griega. Conocida por ser la diosa de la naturaleza, también protagonizará otros de los relatos más importantes de la mitología clásica, en el relato del Rapto de Perséfone, su hija, quién durante seis meses pasará su estancia con su tío y amante Hades, dios del inframundo y los otros meses restantes junto con su madre, Deméter, quién encarnará un papel de madre doliente por la pérdida momentánea de su hija a manos de su hermano (Cartwright, 2019). 

Este relato ejemplifica la importancia de las estaciones del año, y con ello, el papel fundamental de Deméter sobre la naturaleza, pues ella será la encargada principal del desarrollo de la vegetación y con ello, de la fecundidad en la tierra, proporcionando nuevos alimentos y fertilizando las vastas tierras. Estas tierras, se verían afectadas por el nuevo clima frío alegórico a la pérdida de una madre. 

Será en estas narraciones donde veremos la importancia radical de la agricultura así como entender la metáfora asociada estrechamente entre la diosa madre y la naturaleza, entendiendo a ambas como semejantes en cuanto a su poder de crear y dotar de vida.

Figura 2. Ceres y Pan. Frans Snyders, Colecciones del Museo del Prado, 1615-1620. Fuente

Equivalente a la diosa griega Deméter, nos encontramos a la diosa Ceres como símbolo de prosperidad y maternidad en los diferentes rituales de la antigua Roma. Será durante este periodo cuando los romanos celebran en su honor algunos rituales y celebraciones como las Cerealias, propiciando consigo la prosperidad de los cultivos  y la fecundidad en la tierra.

Figura 3. Diosa Coatlicue. Fuente

Además de estas diosas, existen otras culturas que veneran a otras diosas de características similares, así como la diosa nahua Coatlicue, Coatlicue significa «Falda de serpientes» y es considerada por estos pueblos como la diosa madre de la fertilidad pero también de la muerte.  La diosa Coatlicue, madre de la luna, el sol y los astros presenta una iconografía bastante singular, pues aparece representada con diferentes elementos autóctonos propios de la naturaleza (Leija, 2022). 

Se trata de una representación femenina de gran tamaño, la cuál aparece ataviada con unas largas faldas de serpiente entrelazadas, a su vez, su majestuoso cuerpo aparece decorado por cráneos, corazones y manos humanas las cuales sirven de ornamentación para su atuendo simbolizando así su dualidad como diosa de la muerte

Su rostro aterrador simboliza de nuevo su doble naturaleza, pues aparece dotada de una cabeza de serpiente, con largos colmillos y numerosas serpientes enmarcando su rostro de expresión espantosa. 

Las numerosas representaciones y aportaciones iconográficas vinculadas con las diosas y las madres dentro de la religiosidad en las diferentes civilizaciones son una fuente primordial para la comprensión  y entendimiento de la concepción unitaria y la importancia residente en la supervivencia, de la mano de la agricultura y la fecundidad, entendida en sí misma como un poder ancestral, único y necesario para el desarrollo y longevidad de las diferentes tribus y clanes que han participado a lo largo de la historia, cuyo legado no deja indiferente las fuentes históricas artísticas y escritas. Estas deidades, por tanto, no sólo  son el reflejo de una espiritualidad casi actual, sino también la interconexión entre la vida y la naturaleza (Mirón Pérez, 1997).

Aunque muchas de estas culturas residen ya en la memoria colectiva, han perdurado en nuestra actualidad como símbolo directo de la maternidad y la fertilidad, elementos que han sido incorporados en las numerosas prácticas religiosas que practicamos a día de hoy así como  su estrecha vinculación asociada con María, quien, a pesar de ser virgen, fue dotada por el Espíritu Santo con el don de la fertilidad, haciéndole partícipe del nacimiento de una figura importante para el desarrollo de la fe actualmente vigente, el cristianismo

Conclusiones

En este artículo se ha abordado las diferentes representaciones artísticas de las principales diosas asociadas con la tierra y la fertilidad, estableciendo consigo una importancia vital para el desarrollo de las diferentes civilizaciones que han perdurado a lo largo de la historia. Este objeto de estudio ha sido interesante de abordar dadas las similitudes encontradas en cada una culturas distintas entre sí. 

Bibliografía 

Alberro, M (2003). La diosa de la soberanía en la religión, la mitología y el folclore de los celtas y otros pueblos de la antigüedad. Anuario Brigantino, 26, pp. 77-112.

Arrollo de la Fuente, M. A. (1999). Isis y Serapis, Legitimadores de la Realeza en Época Ptolemaica. Boletín de la asociación española de Egiptología. 9, pp.157-174. 

Berchéz Castaño, Esteban (2012). Diosas de la mitología griega. Una experiencia en Clase. Thamyris, nova series: Revista de Didáctica de Cultura Clásica, Griego y Latín, 3, pp. 71-88.

Cartwirth, M (2019). Deméter. World History Encyclopedia

https://www.worldhistory.org/trans/es/1-778/demeter

Leija, L. (2022). Así es la diosa Coatlicue, deidad mexicana de la fertilidad. National Geographic. https://www.ngenespanol.com/historia/coatlicue-la-diosa-mexica-de-la-fertilidad/

Mayor Ferrándiz, T. M (2011). La imagen de la mujer en la prehistoria y en la protohistoria. Revista de Claseshistoria, 236, pp. 2-22. 

Mirón Pérez, M.D (1997). Cómo convertirse en diosa: Mujeres y Divinidad en la Antigüedad Clásica. Universidad de Granada. 5, pp. 23-46. 

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