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Entrevista a Fernando Cortés Pizano

Fernando Cortés Pizano es licenciado en Geografía e Historia (especialidad en Historia del Arte) por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Bellas Artes (con especialidad en Conservación y Restauración en vidrieras, por la Real Academia de BB.AA. de Amberes (Bélgica).

Desde 1994 ha participado en diferentes proyectos de conservación y restauración de vidrieras históricas, tanto en España como en el extranjero. En 2012 se traslada a Inglaterra, donde trabaja en las catedrales de Lincoln, York y, a partir de 2015 y hasta la actualidad, en la de Canterbury. En 2018, junto a otros profesionales de las vidrieras, funda ARCOVE, Asociación para la Restauración y Conservación de Vidrieras de España, de la que es actualmente presidente.

Foto de Fernando Cortés Pizano
  1. Para comenzar, nos gustaría conocer más sobre la persona que se encuentra detrás del profesional. ¿De dónde surge ese interés en la conservación y restauración, y en concreto por qué las vidrieras?

Para entender mi interés por la conservación y restauración tendría que remontarme a los años de mi primera licenciatura, Geografía e Historia, con especialidad en Historia del Arte, en la Universidad Complutense de Madrid. Durante esa etapa trabé amistad con dos compañeras de clase, las cuales ya habían cursado previamente estudios en Conservación y Restauración de Bienes Culturales y, creo que fue ahí donde empezó mi orientación hacia una profesión más práctica, en la cual pudiera entrar en contacto directo con las obras de arte, ayudando a la vez a su conservación. Mi atracción hacia las vidrieras y su conservación surge unos pocos años después, entre 1993-1994, durante la temporada que pasé (como objetor de conciencia) en el ICRBC (Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales) de Madrid, el cual más tarde paso a llamarse IPCE (Instituto del Patrimonio Cultural de España). Allí conocí a la bióloga Nieves Valentín, quien por aquel entonces estaba organizando el seminario internacional “Conservación de vidrieras históricas”, que tuvo lugar en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, entre el 4 y el 8 de Julio de 1994. Este fue realmente mi primer contacto con las vidrieras. Y fue amor a primera vista. Como secretario de este seminario, establecí una buena relación con el profesor Joost Caen, quien me animó a cursar los estudios de Conservación y Restauración, especialidad en vidrieras, que dirigía en la Real Academia de BB.AA., Universidad de Amberes (Bélgica). Así que, dicho y hecho, seguí su consejo y cursé los estudios entre 1994 y 1998. Desde entonces, las vidrieras han sido mi pasión y mi profesión.

2.   ¿Podría contar a nuestros lectores cómo es el proceso de restauración de una vidriera? ¿Qué criterios se siguen para decidir cuándo intervenir?

El proceso de restauración de una vidriera puede ser más o menos complejo, dependiendo de las patologías generales con las que nos encontremos en cada obra y en cada uno de sus materiales, como vidrios, plomos, capas pictóricas, elementos metálicos sustentantes (ferramenta) y materiales de sellado (morteros y masillas). En general, cada intervención comienza y termina con un detallado proceso de documentación de cada panel de la vidriera, de su estado de conservación y de todos los procesos y actuaciones llevadas a cabo. Las intervenciones más comunes son la restauración de fracturas, los abombamientos o pérdidas en la red de plomo, la limpieza y la reparación de fracturas o las pérdidas de vidrios. También afrontamos problemas como la consolidación de elementos pictóricos con problemas de adhesión y la recuperación de la lectura general en la obra. Otras intervenciones frecuentes son el tratamiento de la oxidación y corrosión de la ferramenta o la sustitución de morteros y masillas. Todo ello sin olvidar la conservación preventiva de la vidriera, para lo que recurrimos, entre otros métodos, a la instalación de mallas o acristalamientos de protección.

Cada intervención ha de ir precedida de un riguroso proceso de estudio, durante el cual, y en función del estado de conservación de la obra, se decidirán cuáles son los tratamientos más aconsejables. En general, los criterios que se siguen en toda intervención se podrían resumir, sin ánimo exhaustivo, en los siguientes: trabajo interdisciplinar; riguroso estudio y documentación de la obra, de su estado de conservación y de cada proceso, material o producto utilizado; respeto por los valores de la obra; mínima intervención; reversibilidad de los tratamientos aplicados (recientemente este concepto viene siendo sustituido por los de «retratabilidad» y «eliminabilidad»); discernibilidad de los añadidos; priorización de la conservación sobre la restauración; evitación de la hipótesis y la especulación. 

3.   ¿Cómo equilibran la conservación histórica con la necesidad de estabilidad estructural? ¿Hasta qué punto utilizan análisis científicos o digitales en el proceso?

Como sucede con la mayoría de los soportes, especialmente en bienes inmuebles, durante el proceso de conservación y restauración de las vidrieras se busca un equilibrio entre conservar al máximo los materiales originales y garantizar la máxima estabilidad de la obra. En ocasiones, estos dos objetivos pueden entran en conflicto y es necesario hacer concesiones. Esto sucede, muy especialmente, con la red de plomo de las vidrieras, la cual actúa como el verdadero soporte de los vidrios. La norma general es no reemplomar paneles, esto es, no sustituir los plomos, a menos que sea estrictamente necesario. Sin embargo, hay situaciones en las que el reemplomado completo o parcial de un panel es la opción más recomendable para poder garantizar la estabilidad de la obra. En este sentido, no hemos de olvidar que las vidrieras constituyen la fina barrera que separa el interior del exterior de un edificio y que frena y absorbe todos los elementos y agentes procedentes del exterior. Teniendo en cuenta que el grosor de los vidrios oscila generalmente entre 2 y 4 mm, es esencial que los plomos se encuentren en buen estado y puedan actuar como soporte de los vidrios. Lamentablemente, la práctica de reemplomar paneles de vidrieras ha sido muy frecuente entre los vidrieros, a menudo sin motivos reales para ello, y de ahí que el emplomado sea sin duda el material original de las vidrieras que menos ha llegado hasta nosotros.

Sobre la segunda parte de la pregunta, en ocasiones, en el proceso de intervención en vidrieras, sí se recurre a los análisis científicos o digitales, si bien su uso no es tan frecuente como podría suceder en otros soportes, al menos en España. En países con mayor tradición en el estudio y la conservación de vidrieras, como podría ser el caso del Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, etc., es más común el recurrir a estudios científicos de las obras, antes, durante o después de una intervención. El uso de estas tecnologías a menudo depende de distintos factores, como son las características de la obra, las indicaciones del proyecto de ejecución, la valoración publica de esta, el tipo de entidad contratante, el presupuesto disponible y el plazo de ejecución.

4.   Desde 1994 ha pasado por diversos proyectos, tanto en España como en el extranjero. ¿Hay alguno que le haya marcado especialmente?

Es muy difícil destacar un único proyecto que me haya marcado de forma especial durante los 32 años que llevo ejerciendo esta profesión. Desde que terminé mis estudios en Amberes en 1998, ha habido varios proyectos en los que he trabajado y que, por un motivo u otro, han tenido un significado especial para mí. Si tuviera que destacar algunos de ellos, por orden cronológico, tal vez el primero guardaría relación con mi estancia en la empresa Glasmalerei Peters (Paderborn, Alemania) entre 1999 y 2001, durante la cual tuve la oportunidad de trabajar en las dos vidrieras del siglo XV de Enrique Alemán en la Catedral de Sevilla, y los dos rosetones del siglo XV en la catedral de Girona. El segundo de ellos sería el famoso rosetón de principios del siglo XIII, conocido como Dean’s Eye, en la Catedral de Lincoln (Inglaterra), cuando trabajé allí por primera vez entre 2004 y 2005. El tercero ha de ser sin duda la restauración de todas las vidrieras de la fachada principal (siglos XV, XIX y XX) de la Catedral de Barcelona, juntamente con la empresa Adfort, de Valencia, en el año 2010. Y finalmente, no puedo dejar fuera de esta selección la gran vidriera sur de la Catedral de Canterbury (Inglaterra), de los siglos XII, XIII y XV, en la que trabaje entre 2015 y 2016. En cualquier caso, debo aclarar que esta selección no incluye otros proyectos muy interesantes de estudio, dirección técnica, supervisión, asesoramiento o enseñanza, los cuales también me han marcado de forma muy especial y han ayudado a formarme profesionalmente. 

5.   ¿Qué significa para usted trabajar en un lugar con tanta carga espiritual e histórica como la Catedral de Canterbury?

El trabajar en Canterbury ha supuesto, y supone, un enorme orgullo y un hito en mi carrera profesional, no solo por su carga espiritual e histórica, sino especialmente por la calidad y cantidad de su legado artístico y por la gran importancia del taller de vidrieras. Desde un punto de vista histórico y religioso, la Catedral de Canterbury, fundada por San Agustín en el año 597 d.C., constituye el templo sagrado de mayor importancia en la historia de Inglaterra. Es mucho más que la sede de la arzobispa y la iglesia madre de la comunión anglicana: es el epicentro espiritual de la fe cristiana en Inglaterra. Ahora bien, desde un punto de vista artístico, profesional y humano, el trabajar en esta catedral ha sido sin duda un sueño hecho realidad. Sigo aprendiendo y disfrutando cada día en el trabajo, rodeado de un equipo excelente de compañeras y compañeros y, para mí, eso no tiene precio. 

6.   En España también tenemos un considerable patrimonio vidriero. ¿Encuentra diferencias entre el desarrollo de la disciplina en España e Inglaterra?

En efecto, en España también tenemos un considerable patrimonio vidriero, de una importancia casi comparable a la de los tres países principales en este sentido: Francia, Alemania e Inglaterra. No obstante, este patrimonio es lamentablemente poco conocido y estudiado y, por lo tanto, poco valorado, difundido y protegido. Las diferencias entre ambos países en este campo son varias, y van mucho mas allá del campo de la conservación-restauración. Tal vez la principal resida en la mayor apreciación “popular” que existe por el arte de la vidriera en Inglaterra. Dicho de otro modo, la vidriera, como manifestación artística, es mucho más conocida y valorada por la población general. Ello se debe a una mayor presencia de este arte en el tejido social, desde la base hasta la educación universitaria. En Inglaterra existe una mayor presencia de la vidriera en museos, exposiciones, en las escuelas, en publicaciones de interés general o de divulgación, en medios de comunicación, en forma de cursos, guías, visitas guiadas, promoción comercial, etc. Esa mayor presencia supone, en nuestra profesión, una mayor inversión, económica en proyectos de conservación-restauración, unos plazos de ejecución mucho más sensatos y generosos, un mayor control y supervisión de las intervenciones realizadas y una mayor presencia de estos proyectos en los medios de comunicación. Para alcanzar este nivel en España y garantizar la pervivencia y transmisión de este arte, sería necesario incentivar el estudio y la investigación en los centros de formación e I+D, así como en las empresas y otras entidades públicas y privadas. Además, sería conveniente fomentar los espacios de encuentro, como congresos, jornadas, seminarios, foros de debate, cursos, publicaciones específicas, exposiciones de divulgación, etc. Precisamente, desde ARCOVE, la Asociación para la Restauración y Conservación de Vidrieras de España, que tengo el honor de presidir, venimos trabajando intensamente desde hace unos años para visibilizar la necesidad de estudiar, inventariar y conservar el patrimonio vidriero de nuestro país.

7.   ¿Cuáles son actualmente las mayores amenazas para las vidrieras históricas? El trasiego de turistas puede llegar a modificar el microclima interior de los edificios. ¿Hasta qué punto la presencia diaria de visitantes altera las condiciones ambientales que necesitan las vidrieras para conservarse?

Todas esas circunstancias, como la presencia humana, las condiciones climáticas o el microclima interior de los edificios, son sin duda importantes factores de deterioro. No obstante, en mi opinión, curiosamente, la mayor amenaza para las vidrieras en España reside más bien en el desconocimiento de este arte y en la desidia por parte de las autoridades y responsables de nuestro patrimonio. Las vidrieras a menudo pasan desapercibidas para la gran mayoría de los visitantes de nuestros monumentos más importantes. Cuando empecé en esta profesión en los años noventa, viajé mucho por España y por el resto de Europa, visitando los principales monumentos con vidrieras y, viendo el lamentable estado de algunos de nuestros conjuntos más importantes, como las catedrales de Segovia, Salamanca, Astorga, Toledo, Granada, Oviedo, Huesca, Girona y Tarragona, o el Monasterio de Santes Creus, por mencionar solo algunos de ellos, las comparaciones eran inevitables. Me recuerdo diciendo a menudo, con frustración: “¿Es que nadie se da cuenta, nadie mira hacia arriba, nadie va a hacer nada?” Echo la vista atrás y me veo leyendo con gran fascinación los artículos de Víctor Nieto Alcaide sobre los artistas flamencos, alemanes, o franceses que realizaron numerosas vidrieras en España en los siglos XV y XVI, únicas en Europa, y pensando “qué pena y qué vergüenza, ¿cómo hemos permitido que estas increíbles obras de arte terminen en semejante estado?” Citando a Leonardo da Vinci cuando dijo que «no se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama», en el caso de los bienes culturales y, en concreto, de las vidrieras, esta máxima se puede aplicar perfectamente. El conocer, entender y valorar las distintas manifestaciones de nuestra historia, cultura o patrimonio, nos genera un sentido de pertenencia, de identidad y, por lo tanto, un deseo e impulso natural de cuidarlo, conservarlo y difundirlo.

8.   Es usted presidente y fundador de ARCOVE, la Asociación para la Restauración y Conservación de Vidrieras de España. ¿De dónde vino la idea de iniciar esta asociación? ¿Cuáles son sus objetivos principales?

ARCOVE nace en 2018 durante un curso sobre conservación y restauración de vidrieras celebrado en la Escuela de Patrimonio Histórico de Nájera (La Rioja), del cual fui director, y es el resultado del entusiasmo de un grupo de profesionales interesados en crear una mayor concienciación del importante patrimonio vidriero de España, en su estudio, puesta en valor, protección y conservación. 

En ARCOVE tenemos una serie de objetivos muy concretos, como son dar a conocer mejor el importante patrimonio vidriero de España y promover su inventario y estudio, mejorar su protección legal, conservación y la calidad de las restauraciones que se llevan a cabo, trabajar para la creación de estudios oficiales de educación superior en este ámbito y lograr el reconocimiento profesional de este colectivo.

Entre los principales logros de ARCOVE en sus ocho años de existencia, hemos de destacar la redacción de la «Carta de Nájera sobre vidrieras emplomadas» en 2023, un documento de gran importancia para todas aquellas personas dedicadas al estudio y conservación de vidrieras históricas en todos los países de habla hispana, y que puede leerse en el siguiente enlace: https://arcove.org/wp-content/uploads/2025/10/carta_najera.pdf

Otro de los grandes logros de la Asociación ha sido la creación de ARCOVE La Revista, una publicación semestral en línea y gratuita que ya cuenta con 11 números publicados. ARCOVE La Revista es la única publicación en español dedicada al estudio y difusión de las vidrieras, tanto históricas como contemporáneas, y puede accederse a todos sus números en el siguiente enlace: https://arcove.org/revistas-publicadas/

Finalmente, en 2025 ARCOVE impulsó la publicación de un libro técnico titulado «Vidrieras históricas: Estudio, catalogación y conservación», editado por la Editorial de la Universidad de Granada y dirigido por Teresa Palomar Sanz, el cual reúne el trabajo de los principales expertos en este campo en España, y está disponible en este enlace: https://editorial.ugr.es/libro/vidrieras-historicas_139656/ 

9.   Para finalizar, ¿qué consejo le daría a alguien con interés en dedicarse a la conservación y restauración, y en concreto enfocado en las vidrieras?

La elección de una profesión o especialidad es un tema muy personal, y creo que debería ser el resultado de una atracción y pasión por un tema concreto, de una especie de “llamada”. Ese ha sido mi caso, y creo que el de la mayoría de las personas que nos dedicamos a la conservación-restauración. Se trata de una profesión fascinante y que nos da muchas satisfacciones, pero es evidente que uno no entra en ella con el fin de enriquecerse, o alcanzar fama y prestigio. Mi consejo para alguien con interés en dedicarse a la conservación y restauración, pero también para todos los que llevamos años trabajando en esta profesión sería: sé humilde y generoso, y comparte tus conocimientos, sea en la forma que sea, con quienes están empezando, porque gran parte de la sabiduría y las destrezas se basan en lo colectivo, más que en lo individual. Además, nunca pienses que lo sabes todo y que puedes enfrentarte en solitario a cualquier obra. Los materiales y las situaciones con las que nos encontramos son muy diversas y hemos de adaptarnos, hemos de estar abiertos a aceptar nuestras limitaciones, a buscar ayuda, a rectificar de ser necesario y, especialmente, a seguir aprendiendo día a día, año tras año. Y, por supuesto, siempre aconsejo ser curioso, aprender idiomas, visitar otros talleres y tener la mente abierta para no cerrarse a soluciones y enfoques que, en principio, nos podrían resultar ajenas. Y sobre todo rodéate de un buen equipo humano. El trabajo será mucho más agradable y divertido. 

En el caso de las vidrieras, supongo que a cada uno le atrae algo diferente. Se trata de una profesión en la que es muy importante dominar el “oficio”, esto es, todo el arsenal de técnicas tradicionales y modernas que nos permitirán entender cómo está realizada cada obra y restaurarla tomando decisiones bien argumentadas. Y luego, claro, hay una parte artesanal, casi orgánica o corporal, que hace de esta tarea algo único. Afortunadamente, en este campo, la IA todavía no puede reemplazar la mayor parte del trabajo que hacemos con nuestras manos. En mi caso, con los años, disfruto cada vez más el trabajo físico de andamio, el desmontar una vidriera y volverla a instalar una vez restaurada. Es en la conexión con el ventanal y con el edificio donde todo cobra sentido y donde encuentro una mayor satisfacción, donde me siento más cerca del vidriero que creó esa obra años o siglos atrás. Y puedo asegurar que esa sensación es absolutamente fascinante, casi mística, y me temo que solo está al alcance de quienes nos dedicamos al que para mí es uno de los oficios más bonitos del mundo.

Puedes encontrar más información sobre Fernando Cortés Pizano a través de los siguientes enlaces a sus perfiles y a sus proyectos:

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/fernando-cort%C3%A9s-pizano-17b8783ba/ 

Facebook: https://www.facebook.com/vidrierasfernando.cortespizano 

Academia.edu: https://independent.academia.edu/VidrierasFernandoCort%C3%A9sPizano 

Entrevistado por:

María José Minuesa Grau

Directiva de Arqueo Times

Área de Diseño

Mª Dolores Rodas Romero

Área de Comunicación

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