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Entrevista a Francisco José Barrionuevo Contreras

Francisco José Barrionuevo Contreras: arqueólogo municipal, director del Museo Arqueológico de Jerez y especialista en la Protohistoria del suroeste peninsular.

Nacido en Sevilla, Francisco José Barrionuevo Contreras es licenciado en Prehistoria y Arqueología por la Universidad de Sevilla, con una formación orientada desde el inicio hacia la Protohistoria andaluza y el estudio de las comunidades fenicias y tartésicas del suroeste peninsular. Desde 1993 ocupa la plaza de arqueólogo municipal adscrita al  Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera, donde ha dirigido numerosas intervenciones en la ciudad y su término, entre ellas la excavación de la plaza del Arenal y las investigaciones sobre la necrópolis de Mesas de Asta, hoy integrada en un proyecto de estudio en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid.

En el ámbito de la investigación, Barrionuevo ha centrado buena parte de su trabajo en la Protohistoria del Bajo Guadalquivir, con especial atención a la presencia fenicia y al mundo tartésico. Ha participado en proyectos vinculados a yacimientos clave como el Castillo de Doña Blanca y Asta Regia (Mesas de Asta), además de haber contribuido a la elaboración de la Carta Arqueológica Municipal de Jerez, herramienta básica para la gestión del patrimonio arqueológico de la ciudad. 

Como responsable actual del Museo Arqueológico de Jerez, Barrionuevo ha participado en el proyecto museológico y museográfico de ampliación del centro y en la renovación de sus discursos expositivos. Es coautor, junto con Rosalía González Rodríguez, de la Guía-Catálogo del Museo Arqueológico Municipal de Jerez de la Frontera. La historia de Jerez en sus colecciones, una obra de referencia que presenta una selección amplia de las piezas del museo. Además, desde 2020 preside el Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CEHJ), entidad desde la que impulsa la modernización de la investigación y la divulgación histórica local, así como la organización de jornadas, conferencias y programas como las Jornadas de Historia dedicadas a la ciudad y su territorio.

1. Antes de su etapa universitaria, ¿cómo surgió su interés por la Historia y la Arqueología? ¿Hubo alguna experiencia concreta que le hiciera pensar que quería dedicarse profesionalmente a este campo?

La verdad es que tengo unos recuerdos muy vagos de mi primera aproximación a la Historia y la Arqueología, y  no puedo establecer una causa o causas concretas y ni siquiera fijarlas en el tiempo. Desde pequeño siempre tuve curiosidad por temáticas generales relacionadas con la naturaleza, la historia de la humanidad y la arquitectura. De hecho en la adolescencia a la hora de planear posibles estudios universitarios me inclinaba más por campos como la veterinaria o la arquitectura. Ambos temas, los tengo siempre presentes en cualquier proyecto arqueológico que desarrollo. 

Por otro lado, es una pregunta que nunca he sabido responder con claridad. Quizá me decanté finalmente por la arqueología cuando amplié mis lecturas, fuera del ámbito escolar, a temáticas históricas-arqueológicas relacionadas con el mundo oriental, Egipto, Sudamérica e incluso  el mítico Tartesos. En  definitiva un acercamiento a los temas más divulgados. Mundos que veía, en general, como muy lejanos pero que me despertaron la curiosidad por los objetos históricos que me rodeaban, en un espacio periurbano de Sevilla muy relacionado con el campo y la naturaleza.

Quizá causaron un mayor impacto en mí acercamiento a la arqueología el libro de Tartesos de A. Schulten y el de C. W. Ceram: Dioses, Tumbas y Sabios. 

2. Su trayectoria académica se vincula desde muy pronto a la Protohistoria andaluza y a la arqueología del suroeste peninsular. ¿En qué momento tuvo claro que su campo de interés serían las sociedades fenicias y tartésicas?

Ese momento vino de golpe y porrazo, ya en mis primeros años universitarios, cuando comencé a trabajar sobre este periodo en uno de sus yacimientos más emblemáticos: el  Castillo de Doña Blanca (El Puerto de Santa María, Cádiz), de la mano del profesor Diego Ruiz Mata. 

En estos años iniciales, me debatía aún entre la protohistoria y la prehistoria por lo atractiva que hacía la investigación del paleolítico el profesor Enrique Vallespí, en la Universidad de Sevilla. 

También influyeron en esta decisión especialmente otros profesores como María  Belén de Amos, José Luis Escacena o Fernando Amores.

Después vinieron los trabajos con Victor Hurtado en el yacimiento de El Trastejón en Huelva, estancias en universidades extranjeras y significativos estudios territoriales en la campiña gaditana, lo que me llevó al yacimiento de Mesas de Asta-(H)Asta Regia y aquí seguiremos dando guerra algunos años.

3. Desde 1993 ocupa la plaza de arqueólogo municipal adscrita al Museo Arqueológico de Jerez y ha dirigido intervenciones tan significativas como la excavación de la plaza del Arenal o los trabajos en la necrópolis de Mesas de Asta. Si tuviera que escoger algunos hitos de esa actividad arqueológica en la ciudad y su término municipal, ¿cuáles destacaría y por qué? ¿Qué han aportado a la comprensión de la evolución histórica de Jerez?

El mismo enunciado recoge los dos hitos principales de mi trayectoria, resumida en Excavaciones en Plaza del Arenal y Necrópolis de Mesas de Asta o en el yacimiento de (H)Asta Regia en su totalidad. Estos espacios nos han permitido desarrollar las bases metodológicas para repensar una arqueología integradora del territorio, donde campo y ciudad forman un binomio inseparable que convive y modela el territorio a lo largo del tiempo y cuya conformación y perspectivas de futuro se pueden desentrañar a través de modelos de trabajo arqueológico que nos permitan replantear una aproximación lógica a la evolución histórica de Jerez y de su entorno inmediato. 

La (H) de Asta es toda una declaración de intenciones, nada inocente. Tras debates legendarios va a resultar finalmente que esa H forma también parte del nombre tartésico de la ciudad.

El estudio de la necrópolis de Mesas de Asta surgió durante el desarrollo de un proyecto general de investigación centrado en la comprensión de la evolución histórica del espacio comprendido entre las desembocaduras de los ríos Guadalquivir y Guadalete y nos ha permitido desarrollar muchas líneas de investigación, aún en curso y otras que comienzan a desarrollarse.  

Para el caso de Jerez en  general y Plaza del Arenal en particular las intervenciones vienen motivadas por la necesidad de solucionar la pérdida de información arqueológica que estaba provocando,  al igual que en otras ciudades históricas, el desarrollo urbanístico. Era obligatorio, por lo tanto, crear un sistema de trabajo que finalmente se ha plasmado en la Carta Arqueológica Municipal. Jerez 1. El Núcleo Urbano, coordinado desde el Ayuntamiento de Jerez por la entonces directora del Museo Arqueológico Municipal de Jerez, Rosalía González Rodríguez.

Arenal fue y ha sido un proyecto repensado con un amplio equipo interdisciplinar.

Por destacar otras intervenciones, que han sido muchas, algunas desgranadas en la mencionada Carta Arqueológica, especialmente Arenal, bóvedas en Claustros de Santo Domingo, la iglesia de la Compañía o  el propio Museo.

En  definitiva intervenciones en diferentes ámbitos urbanos y rurales con una amplia proyección territorial que me ha permitido no focalizar un yacimiento concreto o entidad singular sino entender la historia y la arqueología con una visión amplia en la que influyen múltiples elementos conectados por la actividad  humana.

Mi participación en estos proyectos se ha desarrollado, especialmente, dentro del ámbito del Ayuntamiento de Jerez como arqueólogo adscrito al Museo Arqueológico Municipal, dirigido en ese momento por Rosalía González Rodríguez. En ellos hemos colaborado numerosos técnicos de diversas áreas municipales junto a otras instituciones. Destaco, especialmente, la colaboración con mis compañeros del Museo: Laureano Aguiñlar Moya (arqueólogo) y  Carmen Martín Mochales (restauradora).

En cuanto al aporte de estas intervenciones, simplemente indicar que han permitido un primer acercamiento a determinados aspectos de la la  historia de Jerez, y han sentado las bases para nuevas preguntas y posibilitar la participación de múltiples profesionales

4. Asta Regia (Mesas de Asta) se ha convertido en uno de los ejes de su trabajo investigador, tanto por las intervenciones arqueológicas como por las ponencias y publicaciones en congresos especializados. ¿Qué imagen de Asta Regia se perfila hoy a partir de las investigaciones recientes? ¿En qué medida ha cambiado nuestra visión del yacimiento?

Pues la verdad es que es una imagen bastante positiva. Soy bastante optimista y espero no equivocarme. Me permito el lujo de opinar desde una posición privilegiada tras muchos años de estudio de este yacimiento. (H)Asta Regia es un yacimiento virgen, no tanto en cuanto al impacto de las intervenciones realizadas sino en la cantidad de variantes que de un modo ordenado se pueden planificar en el mismo, siempre que seamos capaces de crear equipos de trabajo que convivan desde sus diferentes intereses y esto poco a poco va siendo una realidad. Es un yacimiento con escasa presión urbanística y un cierto impacto erosivo que puede convertirse en uno de los ejes principales de su investigación.

Tras mi amplia formación en el Castillo de Doña Blanca he dedicado una parte importante de mi actividad profesional a este yacimiento que tiene sus orígenes en el neolítico y, como  centro de poder, conduce gran parte de la historia de la comarca. El interés por su investigación se remonta bastantes años atrás y desde  muy temprano se convirtió en el  germen del Museo Arqueológico Municipal de Jerez, en el cual tengo el privilegio de trabajar.

En este sentido, poder contar con una institución de este tipo que puede centrar y centra sus objetivos principales en este yacimiento, permite conjugar una situación, casi ideal, de modelo de trabajo coherente. Lo que lo convierte en un  laboratorio, casi perfecto, para comenzar a investigar desde los orígenes de la civilización, tal y como la conocemos hoy. No  podemos olvidar que (H)Asta o Asta con o sin H se enclava en el valle del  Guadalquivir, uno de esos grandes valles europeos que vieron surgir el neolítico y la civilización urbana en las proximidades de la bahía de Cádiz, al borde del antiguo “Lacus ligustinus”.

Desde hace décadas el Ayuntamiento de Jerez y su Museo trabajan en colaboración con la Junta de Andalucía y diferentes universidades, como la de Sevilla y Cádiz y otras algo más distantes como la universidad Complutense y la Autónoma de Madrid, en proyectos arqueológicos de este entorno.

La imagen que se perfila del yacimiento, al menos desde los años 80, es la de una zona arqueológica completa tal y como se contempla en la declaración de bien de interés cultural, del año 2000, que ha interactuado y modelado el paisaje cultural que conocemos hoy. Insistimos en el escaso impacto urbanístico sobre el mismo,  lo que permite hoy día investigar las múltiples huellas de este proceso histórico que han quedado fosilizadas en su entorno inmediato.  Hablamos de centro de poder, ciudad amurallada, áreas industriales periféricas, zonas de necrópolis, vías de comunicación (Vía Augusta), puerto marítimo y áreas de influencia en un  territorio bastante amplio.

Esta imagen del yacimiento se ha ido conformando paulatinamente a la vez que hemos ido ampliando nuestra visión de la arqueología más reciente,  adaptándose a las nuevas perspectivas de investigación.

En cuanto a los cambios en nuestra visión del yacimiento, lo  hemos explicitado en el enunciado anterior, quizá solo añadir que, siguiendo las tendencias más actuales, vamos perfilando la posibilidad de convertir la zona arqueológica en una fuente de recursos inagotable, con una  explotación  sostenible  desde perspectivas puramente de investigación a modelos de difusión que pivoten sobre proyectos que interactúen con el paisaje actual en una gran diversidad de facetas históricas, ambientales y antropológicas, que aún mantienen en la memoria su casi desaparecido entorno marismeño.

Y a su vez, respondería con otra pregunta: ¿Cuál es nuestra visión?, ¿una visión general o una visión del ámbito arqueológico profesional?. En este último caso,  ya hemos comentado que desde los años 80 del siglo XX se perfilaba en el  ámbito  de la investigación una visión distinta del yacimiento clásico o tradicional como una ciudad sepultada, desconocida, que podía contarnos historias generales de civilizaciones perdidas, desconectadas del mundo actual. Se avanzaba ya, desde esos momentos, hacia una visión de los yacimientos que evolucionan junto a su territorio, conectándolos con el mundo actual y que pueden convertirse en una fuente inagotable de investigación y recursos culturales de primer orden para la comarca. Hoy día, hay que ver Mesas de Asta,  no como un yacimiento o diversos yacimientos próximos desconectados, sino como una antigua ciudad con todos los elementos que la definen y permite a sus pobladores convivir y modelar el territorio. En este sentido, cualquier espacio de la Zona Arqueológica declarada BIC o de sus proximidades es significativo. Todo es importante en relación con el resto de elementos que la conforman. Desde la ciudad amurallada hasta las vías de comunicación que se aproximan a la misma. 

En estos años a nivel de administración e investigación se ha priorizado la conservación y protección al no ser un yacimiento que sufra una presión  urbanística relevante, lo que ha posibilitado desarrollar proyectos sólidos y coherentes como la necrópolis o el plan estratégico, que han permitido consolidar la visión del yacimiento, sistematizar la documentación y esbozar propuestas de futuro vinculadas al territorio y al paisaje actual; deudor en última instancia de la actividad generada por la barriada actual.

A nivel general desde la administración y la investigación quizá no hayamos sabido transmitir de un modo adecuado esta visión a la ciudadanía y queda aún mucho por avanzar en este sentido, dejando de lado las rémoras de una visión de la arqueología anclada en tiempos anteriores (de Indiana Jons), aún presente en determinados sectores. 

5. En el plano de la gestión, ha participado en el proyecto museológico y museográfico de ampliación del Museo Arqueológico de Jerez y en la definición de la nueva Guía-Catálogo del museo. ¿Cómo ha cambiado la manera de contar la historia de Jerez a través de las colecciones tras esta renovación? ¿Qué criterios han guiado la selección de piezas y el relato expositivo que se ofrece hoy al visitante?

El principal cambio de la última ampliación del Museo ha sido la simplificación de su discurso expositivo ante un Museo que ha alcanzado casi 3500 metros  cuadrados, de los que 1600 están destinados a exposición permanente. Se hacía necesario, de este modo, simplificar el discurso para no hacer interminable el recorrido cronológico evolutivo y acercar de un modo sencillo y ágil la historia de Jerez a sus principales beneficiarios, los ciudadanos. 

De este modo, el equipo del Museo del que formo parte, dirigido por Rosalía González Rodríguez junto a la empresa Espiral Patrimonio optaron por un mensaje simple: ¿desde cuándo existe la ciudad en la que vives?, ¿qué hay antes? y ¿qué hay después o hacia dónde vamos?, resultando desde este planteamiento una lectura simplificada. Jerez antes de Jerez, el nacimiento de la ciudad de Jerez en época islámica y su desarrollo posterior hasta el siglo XIX. Para, a continuación, lanzar al visitante desde el Museo a conocer la ciudad como ampliación del discurso expositivo a través del  callejero actual y comprender, sobre el terreno, como se ha ido conformando. En definitiva poder repensar el Jerez que ha sido para imaginar el Jerez que queremos.

En cuanto a la selección de piezas, que cuentan la historia de Jerez, se ha optado por un número mínimo (incluso retirando piezas reiterativas de la anterior exposición) para utilizar sólo aquellas que por sus características son las que mejor pueden contarnos el proceso histórico. Y aún así, hay casi 1400 piezas expuestas de modo permanente, a las que poco a poco vamos incorporando algunas novedades.

6. El museo desarrolla iniciativas de difusión como la «pieza del mes», ciclos de conferencias o colaboraciones con asociaciones y centros educativos. ¿Qué papel atribuye a estas actividades dentro de la misión del museo? ¿Ha percibido cambios en el perfil y las expectativas del público en los últimos años, 

El papel de las actividades de difusión que se promueven desde el Museo es el de cumplir con una de sus principales finalidades, la de revertir e interactuar con la sociedad para devolverle los réditos y el beneficio de la inversión realizada en el conocimiento de su historia, contada en este caso por sus restos materiales y la huella que han dejado a lo largo del tiempo.

Invertir en el conocimiento histórico no es otra cosa que conocernos mejor, cohesionarnos como comunidad, comprender el espacio que nos rodea y asumir nuestra capacidad para transformarlo, repensando cómo podríamos vivir en un  futuro inmediato o como se dice habitualmente que mundo queremos dejarle a nuestros hijos. 

En  cuanto al perfil y expectativas del público, depende del tipo de actividad, que las hay muy diversas. La mayoría relacionadas con campos de humanidades, historia y arqueología y otras temáticas nada relacionadas con la historia, lo que permite dar a conocer y atraer al Museo a un público que de otro modo no acudiría y que poco a poco va sugiriendo nuevas iniciativas. 

El perfil del público que suele acudir al Museo por propia iniciativa suele ser adulto e incluso de una cierta edad, incentivado sobre todo por la colaboración de asociaciones que de alguna manera ya cuentan con este perfil entre sus filas.

El perfil del público más joven se completa muy bien con los programas escolares que contemplan talleres participativos, de gran acogida, por lo que nos planteamos ampliar especialmente las actividades del área de pedagogía.

El público joven y adolescente es algo más reticente e intentamos, cada vez más, desarrollar actividades que puedan serles más atractivas vinculadas al mundo virtual o de redes, promoviendo iniciativas como el Museo dentro del Museo, ciclo anual de exposiciones temporales desarrollado, especialmente, desde la Escuela de Arte de Jerez y coordinado por Luisa Porras y Miguel Parra. Destacamos solo a modo de ejemplo “El Museo Tatuado”. 

Los catálogos de estas exposiciones junto a una selección bibliográfica relacionada con el Museo se pueden descargar en el  apartado de difusión de la página WEB del Museo.

Hay otras iniciativas que se van constituyendo también en referencias, como El Museo a-Domicilio que se traslada periódicamente por las diferentes barriadas urbanas y rurales de Jerez y, además, ya ha comenzado a traspasar las fronteras a municipios cercanos.

Arqueochef, proyecto de difusión digital de recetas gastronómicas tradicionales y arqueológicas, desarrollado durante la pandemia y que hemos seguido manteniendo. 

Y más recientemente; Más Allá del Museo. Las colecciones privadas. Espacio de colaboración con colecciones privadas que se exponen de modo temporal en el propio Museo.

7. Desde 2020 preside el Centro de Estudios Históricos Jerezanos, una entidad con una larga trayectoria en la ciudad. ¿Cuáles son las líneas de modernización que se ha propuesto impulsar en el CEHJ y en qué estado están?

Como bien dices, el CEHJ es una asociación cultural sin ánimo de lucro con una larga trayectoria en la ciudad de Jerez, que se ha ido adaptando al paso del tiempo, siempre desde una perspectiva profesional en la que conviven distintos ámbitos académicos, especialmente relacionados con las humanidades: Historia, Historia del Arte, Arqueología, Arquitectura, Antropología, Música, etc… Su objetivo principal, desde sus orígenes, ha sido potenciar estudios e investigaciones en el ámbito de la ciudad de Jerez y su entorno, favoreciendo la interrelación entre profesionales, con el beneficio que supone compartir diferentes conocimientos con el público en general-

El objetivo planteado por la actual junta directiva, que tengo la suerte de representar, mantiene y consolida las líneas marcadas tradicionalmente: las Jornadas de Historia de Jerez que cumplen este año su 31 edición, la Revista de Historia de Jerez, de la que se acaba de presentar su número 28 y, las novedosas Jornadas de Estudios Andalusíes que han cumplido su tercer año y eran una asignatura pendiente dada la importancia de la ciudad de Jerez para este periodo cronológico.

A ello hay que unir el interés por incorporar al centro nuevos miembros, cada vez más jóvenes de disciplinas afines, favorecer la colaboración con el amplio espectro asociativo de Jerez y la diversidad de género. 

8. Más allá de la investigación y la gestión institucional, ha participado en actividades de formación y divulgación, como cursos, jornadas y conferencias sobre Tarteso y la actualidad arqueológica jerezana. ¿Qué importancia tiene para usted este trabajo de mediación entre el ámbito académico y la sociedad? ¿Qué estrategias considera más eficaces para transmitir debates complejos sin simplificarlos en exceso?

Creo que en lo expuesto anteriormente ya se intuye cuál podría ser mi aportación a la arqueología jerezana,  en  la que es fundamental la participación de todos y conectar el mundo académico con la sociedades que lo sustentan. Intentamos a través de diferentes recursos de aproximación, alejarnos de la  jerga técnica de ambientes especializados promoviendo un relato más asequible y esquivando narraciones idealizadas con poco fundamento histórico. Construimos historia como profesionales. 

Afortunadamente la sociedad se acerca cada vez más a la ciencia por lo que resulta más fácil encontrar puntos óptimos para conectar con la ciudadanía. Pero, desgraciadamente, este espacio está siendo ocupado a veces por redes sociales con un discurso no del todo real y en ocasiones malintencionado. Por ello pienso y entiendo que nuestro mayor aporte como profesionales debe ser intentar acercar nuestro conocimiento al mayor número de ciudadanos para permitirles desarrollar una visión  crítica de los aspectos culturales que nos rodean y puedan participar activamente en la configuración de los mismos. Esta es la línea que intentamos desarrollar desde el Museo y las diferentes asociaciones con las que colaboramos. Especialmente con la Asociación de Amigos del Museo, el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y la Asociación Profesional en Defensa del Patrimonio Histórico y Arqueológico de la provincia de Cádiz (ASPHA) que tienen en su ADN un denominador común: conectar y trasladar a la ciudadanía el Museo, la historia y la arqueología profesional. 

Confiamos mucho en el nuevo plantel de jóvenes arqueólogos gaditanos que se están formando en esta dirección

9. Como ya es habitual en ArqueoTimes, nos gustaría pedirle una recomendación para quienes están pensando iniciar estudios de Historia y Arqueología. ¿Qué consejo o reflexión le ofrecería a ese estudiante que duda si dar el paso? ¿Hay algún libro, autor o experiencia que le parezca especialmente valiosa para quienes se asoman por primera vez a este campo?

Desconozco cómo llegan de motivados los alumnos a la universidad, en mi caso me sirvió para abrirme al mundo profesional con una visión crítica. Luego, como en cualquier otro aspecto de la vida es cuestión de insistir, no desanimarse y al final encuentras tu hueco.

El mundo arqueológico ha pasado velozmente (al menos lo que dura una trayectoria profesional) desde una visión tipo Indiana Jons, que ya era antiguo cuando se rodaron las películas, pasando por una arqueológía casi exclusiva de investigación universitaria, hasta los momentos actuales en los que tiene mayor presencia la arqueología de gestión (motivada fundamentalmente por transformaciones urbanísticas). Esta última está sustentada por un fuerte control legal y administrativo, a veces no desarrollado en su totalidad.

Esta es la senda que marcan los tiempos, y a la que hay que incorporarse, ambas líneas de trabajo están realizando un gran esfuerzo en su renovación y modernización. Especialmente la arqueología de gestión que, tras la crisis urbanista de 2008 aceleró su reinvención diversificando su nicho de trabajo habitual hacia otros campos relacionados con la difusión y creación de productos culturales como guías, talleres y actividades múltiples… con ofertas muy atractivas de acercamiento a la ciudadanía.

Para desarrollar todas estas actividades de un modo coherente, la investigación  universitaria y la gestión arqueológica, incluyendo museos y otros aspectos patrimoniales es fundamental contar con profesionales bien cualificados cuyo número, afortunadamente, no deja de crecer.

Relacionado con la formación y en el ámbito más próximo a la provincia de Cádiz son muy atractivas las actividades promovidas desde los colegios profesionales de Sevilla-Huelva, Cadiz, la Asociación Profesional en Defensa del Patrimonio Histórico, la Universidad de Cádiz y la Universidad de Sevilla a través de cursos de orientación profesional.

En estos tiempos frenéticos de innovaciones tecnológicas no deberíamos perder el norte o la cabeza en contra de lo que nos configura como seres humanos, nuestra capacidad de razonamiento y decisión, para proyectarnos casi exclusivamente  hacia un mundo virtual que nos aleja de la comunicación personal. Los avances están para mejorar nuestras vidas y no para reemplazarnos. 

En este sentido, recomiendo la lectura del trabajo de Andrea Carandini: Historias en la tierra, que nos ayuda a plantearnos un método de trabajo coherente que permite reconstruir el tiempo humano, en definitiva la Arqueología.

10. Por último, pensando en el futuro del patrimonio arqueológico de Jerez, ¿cuáles diría que son hoy los principales retos y oportunidades? ¿Qué proyectos le gustaría ver consolidados en los próximos años para garantizar que este legado siga siendo un recurso vivo para la ciudad y para la investigación histórica?

En cuanto a retos y oportunidades del patrimonio arqueológico jerezano, al igual que para la arqueología andaluza hay que tener muy en cuenta la velocidad a la que vivimos por lo que debemos consensuar modelos arqueológicos sólidos que funcionen a ese ritmo y en los que la tecnología y otros incentivos sean solo meras herramientas que respondan a las preguntas y objetivos planificados desde la propia arqueología, siempre caminando junto a una sociedad lo más informada posible. Debemos evitar que la arqueología sea solo una excusa para justificar otros intereses.

Creo que las intervenciones y proyectos futuros deberían contemplar la arqueología como legado cultural común y producto económico con múltiples posibilidades, siempre que sepamos mimarlo como lo que es: materia perecedera que crea información. La materia arqueológica es sólo eso, materia que se transforma y se pierde irremediablemente, si no la tratamos adecuadamente. Lo demás es inventarse la historia desde un posicionamiento muchas veces cargado de añoranza y romanticismo que podemos recrear hoy rápidamente con IA,  sin que apenas tenga contenido verídico

El mundo arqueológico ha pasado velozmente (al menos lo que dura una trayectoria profesional) desde una visión Indiana Jons, que ya era antiguo cuando se rodaron las películas, pasando por una arqueológica casi exclusiva de investigación universitaria, hasta los momentos actuales en los que tiene mayor presencia la arqueología de gestión (motivada fundamentalmente por transformaciones urbanísticas). Esta última sustentada por un fuerte control legal y administrativo, a veces no desarrollado en su totalidad.

Esta es la senda que marcan los tiempos, y es la que debemos primar. una arqueología de investigación y gestión que se desarrolle plenamente mirando al futuro, velando por un bien común como es el patrimonio arqueológico.

En cuanto al proyecto o proyectos que me gustaría ver consolidados en los próximos años está el iniciado en la década de  los 90 en el ámbito municipal y que contempla la arqueología jerezana como una arqueología transversal que permite integrar investigaciones universitarias, impacto urbanístico, gestión de la información y objetos materiales, de cara a la construcción de un conocimiento histórico para disfrute de la ciudadanía. Una primera fase de este proyecto ya tuvo su plasmación en la Carta arqueológica Municipal de Jerez I. El Núcleo Urbano, gestionado desde un sistema de información geográfica, que esperamos completar a medio plazo para el resto del término municipal.

Un epígrafe especial de este proyecto es (H)Asta Regia, sobre el que ya hemos desarrollado un borrador de plan estratégico con base también en SIG, que nos posibilita planificar un sistema de gestión integrada `para toda la Zona Arqueológica de Mesas de Asta a corto plazo. 

Un solo proyecto desglosado en tres áreas geográficas, gestionadas desde el ámbito municipal: casco urbano, término municipal y (H)Asta Regia que se verá consolidado en los próximos años a través del nuevo equipo de trabajo que se está renovando.

Confiamos que este proyecto integral de investigación y gestión de recursos y productos arqueológicos se vea ampliamente implementado con la candidatura de Jerez a Capital Europea de la Cultura para el año 2031.

Entrevistado por:

Francisco Javier Luengo Gutiérrez

Director de Arqueotimes

Mª Dolores Rodas Romero

Área de Comunicación

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