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Expansión rusa en Asia

Figura 1.Dos imágenes en una. La de la izquierda, Rusia en el siglo XVI; la de la derecha, Rusia en el siglo XVIII. Licencia: Dominio Público. Fuente

Hacia el siglo XV, lo que hoy conocemos como Rusia era solamente un principado con capital en Moscú que controlaba la zona de su capital y sus alrededores. Este principado hacía frontera con la Horda Dorada. En torno al año 1430, esta Gran Horda se disgregó en distintos kanatos: el Kanato de Kazán, el Kanato de Crimea y la Gran Horda que controlaban gran parte del río Volga hasta su desembocadura. En el año 1500, la Gran Horda se disgregó en dos espacios: el Kanato de Astracán y la Horda de Nogái que controlaban la costa del mar Caspio y distintas zonas del río Volga. Así mismo, más allá de los Urales se encontraba el Kanato de Siberia que controlaba la llanura entre los ríos Orbi e Irtish (Bushkovitch et al., 2013, p. 55).

La expansión

El 1547 el príncipe Iván IV de Moscú, conocido posteriormente como “el Terrible”, fue coronado como zar (variante de César). A partir de este momento comienza la extensión de Rusia, convertida en un imperio, por territorios vecinos y en Asia. Los primeros movimientos del zar fueron principalmente militares. Tras un largo conflicto, Iván IV conquista el Kanato de Kazán en 1552. Posteriormente, tras recuperarse de esta campaña, se anexa el Kanato de Astragán y se hace con el control del río Volga, siendo esta la nueva frontera natural (Bushkovitch, Bevia Villalba y Resines, 2013, p. 65-67). Este incremento territorial consolida a Rusia como una gran fuerza, que adquirirá más relevancia en épocas posteriores.

Décadas después de la conquista del Kanato de Astracán, en 1581 el cosaco Yarmak lideró 540 jinetes y 300 mercenarios rusos, cruzó los Urales y siguiendo el curso de los ríos comenzó la conquista del Kanato de Siberia, donde gobernaban los tártaros. Yarmak fue financiado por los Stroganov, una rica familia de comerciantes cercana al zar. El 26 de julio de 1582, el cosaco Yarmak entró triunfante en Qashliq (también llamada Toboksj o Isker), la capital de Siberia, y tomó el territorio en nombre del zar. Así se extiende la frontera este de Rusia hasta la localización de Karachi actual (Bushkovitch et al., 2013, p. 70; Ruiz González, 2011).

Tras la conquista del Kanato de Siberia, empieza la colonización y conquista del territorio del este de los Urales. Finalmente, hacia la década de 1640, se expandió el territorio hasta el océano Pacífico llegando hasta la zona de Jabárovsk. Años después, en 1689, durante el reinado de Pedro I (y, nominalmente, Iván V), se firma el tratado de Nertchinsk entre Rusia y el Imperio Quing. Por este acuerdo, Rusia renuncia a los territorios de la actual Primorski a cambio de una paz duradera con China. Además, se fijan los montes Yablonoi como frontera entre ambos imperios. Este tratado supuso el primer acuerdo entre un país europeo y un país asiático (Ruiz González 2011, p. 1-2).

Las exploraciones de Bering

A comienzos del siglo XVIII, se financian distintas exploraciones de investigación científica para averiguar si Rusia estaba conectada con América. Este era el objetivo fundamental, pero también eran para conocer la cartografía y la zona más oriental del Imperio ruso. De todas las expediciones que se realizaron, hablaremos de la más importante: la realizada por el danés Vitus Jonassen Bering (conocido en Rusia como Ivan Ivanovich Bering) para averiguar si Rusia estaba conectada con el continente americano. Este explorador realizó dos expediciones importantes financiadas por los zares.

En diciembre de 1725 Pedro I encomienda a Vitus Bering iniciar una investigación para encontrar los límites entre Asia y América. El 5 de enero de 1725, Bering emprende su viaje para explorar la península de Kamchatka. Bering llega a esta península a mediados de 1727 y durante tres años explora esta península. Al año siguiente, el 17 de agosto, Vitus Bering toma un barco y navega por la costa asiática hasta llegar al punto más nordeste de Asia y comprueba que ambos continentes no están conectados. Tras este descubrimiento, en 1730, regresó a San Petersburgo (Lauridsen, 2011).

Figura 2. Retrato de Pedro I El Grande por Jean-Marc Nattier. Licencia: Dominio Público. Fuente.

A comienzos de 1733, comienza una segunda expedición que parte desde San Petersburgo para llegar a la península de Kamchatka. Entre los años 1736 y 1738, hubo problemas con la expedición ya que hubo diferencias con el senado ruso debido a los sobrecostes producidos por la expedición. En 1737, en medio de la pugna con el senado ruso, la expedición llegó a las costas de la península de Kamchatka. A lo largo de los próximos años, la expedición preparó los suministros necesarios para los tres barcos. El plan era que uno de los barcos se dirigiese a Japón mientras que los otros dos barcos iban hacia las costas de América (Lauridsen, 2011, falta página).

Después de cuatro años de preparativos, en mayo de 1741 pueden zarpar tras romperse el hielo que flotaba en el océano. Mientras que uno de los barcos zarpó hacia Japón, los otros dos barcos iban camino de las costas americanas. En uno de ellos, el San Pablo, iba Vitus Bering. Después de meses de travesía sin encontrar costa, finalmente el 18 de julio de 1741 encuentran costa y arriban dos días después. Durante varios meses, la expedición viajó alrededor de esas costas descubriendo la fauna y la geografía del lugar. En octubre del mismo año, la expedición descubrió las Islas Aleutianas. Finalmente, a finales de ese año, la expedición realizó el tornaviaje. Durante el viaje de regreso, Vitus Bering falleció y la expedición regresó a la capital de Rusia en 1742 (Lauridsen, 2011, falta la página).

Ocupación de Alaska

Figura 3. Mapa de los descubrimientos de Rusia a finales del siglo XVIII. Licencia: Dominio Público. Fuente

Tras el descubrimiento a mediados del siglo XVIII de las costas de Alaska, durante las próximas décadas y, sobre todo, a partir del siglo XIX, el gobierno ruso financiará distintas expediciones con carácter científico a las costas americanas y a las islas del Pacífico.

Durante el último tramo del siglo XVIII, Rusia extiende sus dominios en el norte de América desde Alaska hasta la Bahía Bodega en California, entrando en conflicto con las posesiones españolas en California (Owens, 2015, p. 9). Para el control comercial y administrativo de estas posesiones, el gobierno ruso crea la compañía ruso-americana que se dedica fundamentalmente a la caza y venta de pieles de distintos animales como focas y zorros. También esta compañía en nombre del gobierno financió expediciones interiores de estos territorios americanos y el contacto con las tribus que habitaban estos lugares (Barratt, 1985; Owens, 2015). A finales del siglo XVIII, en 1799, el zar Pablo I concede el monopolio del Pacífico Norte a la compañía ruso-americana. Ésta intentará en el siguiente siglo crear una poderosa flota con la que poder controlar la zona (Barratt, 1985, p. 100).

Finalmente, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, Rusia entra en un periodo económico convulso y empieza a desinteresarse por sus posesiones coloniales en América del Norte. Así, en 1857, algunos políticos recomiendan la cesión del territorio de Alaska a los Estados Unidos de América. En 1867, diez años después de las recomendaciones, Rusia vende Alaska a Estados Unidos por 7,2 millones de dólares de la época (Owens, 2015, p. 275; Ziegler, 2009, p. 57).

Conclusiones

A lo largo de este texto, se ha podido observar como Rusia va expandiéndose en el continente asiático, llegando a cruzar el Pacífico para ocupar un territorio en la costa noroeste de América. Se trata de una expansión escalonada, fruto de una política territorial llevada a cabo durante un largo tiempo, vinculada con la elevación del principado de Moscú a un zarato o imperio. También cabe destacar la participación de algunas personas particulares como Vitus Bering. Es posible que haber mantenido esta política, incluso en las épocas de coyuntura política, fuera un factor que desencadenó la fuerte crisis económica que el Imperio ruso afrontó a mediados del siglo XIX, y que conllevó la venta de Alaska, estableciéndose su frontera en el océano Pacífico.

Bibliografía

Barratt, G. (1981). Russia in Pacific waters, 1715-1825: a survey of the origins of Russia’s naval presence in the North and South Pacific. University of British Columbia Press.

Buskovicht, P.; Bevia Villalba, H. y Resines, A. (2013). Historia de Rusia. Akal.

Lauridsen, P. (2011). Vitus Bering: The Discoverer of Bering Strait. Cambridge University Press.

Owens, K. N. (2015). Empire Maker: Aleksandr Baranov and Russian Colonial Expansion into Alaska and Northern California. University of Washington Press.

Ruiz González, F. J. (2011). El lejano oriente ruso: ¿Fortaleza o debilidad de la Federación?, Instituto Español de Estudios Estratégicos, 7. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2011/DIEEEA07_2011LejanoOrienteRuso.pdf 

Ziegler, C. W. (2009). The History of Russia. Greenwood.

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