En menos de un siglo, Corea del Sur pasó de ser un país devastado por la guerra a una potencia cultural. En este artículo se realizará un recorrido por la historia de este país que aprendió a reconstruirse a través de la cultura.
Del fin de las dinastías a la guerra
Durante la mayor parte de su historia, el territorio coreano —en la actualidad, las comúnmente conocidas Corea del Sur y Corea del Norte— estuvo regido por una sucesión de dinastías que dejaron una profunda huella en su identidad cultural. La dinastía Joseon fue la última de ellas, abarcando aproximadamente cinco siglos (1932-1910). en los que sentó las bases de gran parte de la cultura y el sistema social coreano moderno, incluyendo la invención del alfabeto Hangul y la adopción del confucianismo como ideología oficial (García Fuentes, 2021; Gobierno de Corea, s. f.).
La ocupación japonesa (1910-1945) puso fin a esta estructura, imponiendo el idioma japonés, el trabajo forzoso y la supresión de las tradiciones locales, aunque, paradójicamente, el país alcanzó un alto nivel de industrialización bajo dominio colonial (García Fuentes, 2021; Gobierno de Corea, s. f.). Como señala García Fuentes (2021):
La derrota de Japón en la guerra abrió la posibilidad a Corea para finalmente conseguir su independencia. Sin embargo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos (EEUU) decidieron intervenir con el objetivo de acelerar la retirada de los japoneses y la posterior unificación del territorio para ayudar a Corea a crear un gobierno independiente.
Todo resultó una ilusión donde las mencionadas potencias, en su deseo de imponer su propia ideología, dividieron el territorio. La URSS ocupó el norte y Estados Unidos el sur, dando origen a los dos estados enfrentados: la República Democrática Popular de Corea en el norte, bajo una dictadura comunista; y la República de Corea en el sur, constituida como una democracia libre (García Fuentes, 2021; Gobierno de Corea, s. f.).

La Guerra de Corea (1950–1953) consolidó esta separación, dejando al sur devastado pero con un profundo sentimiento de libertad y reconstrucción nacional (García Fuentes, 2021; KOCIS, s. f.).
De la posguerra al milagro cultural
Durante las décadas siguientes, Corea del Sur vivió una rápida transformación. Bajo la dictadura del general Park Chung-hee (1963–1979), el país apostó por la industrialización y la exportación, logrando un notable crecimiento económico pese al autoritarismo (García Fuentes, 2021; KOCIS, s. f.).

Las protestas sociales que siguieron, especialmente la masacre de Gwangju (1980), marcaron el camino hacia la democracia, finalmente instaurada en 1987 (Gobierno de Corea, s. f.). Como explica García Fuentes (2021), «durante los siguientes años el gobierno se encargó de eliminar la corrupción y mejorar la transparencia en las operaciones comerciales, establecer la democracia junto a una economía de mercado, y acordar un sistema de reconciliación y cooperación con Corea del Norte» (p. 8).
En 1997, la crisis financiera asiática supuso un nuevo desafío. El gobierno surcoreano redirigió su estrategia hacia la tecnología y las Industrias Culturales y Creativas, fomentando la apertura a mercados extranjeros y manteniendo control sobre el gasto público y la inflación. Estas medidas no solo ayudaron a estabilizar la economía, sino que también reforzaron la capacidad de adaptación de la cultura surcoreana a tendencias globales y demandas del mercado, sentando las bases del fenómeno cultural conocido como Hallyu (García Fuentes, 2021; Heo, 2015; Jin, 2016; Sakong & Koh, 2018).
Hallyu: la ola coreana
El término Hallyu, u «ola coreana», surge a finales de los años noventa para referirse a la creciente popularidad de la música K-pop, reflejado en artistas como H.O.T. y su álbum Outside Castle (2000), o BoA y su álbum LISTEN TO MY HEART de 2002; los K-dramas, como Otoño en mi corazón (2000); y el cine surcoreano en China, con títulos como Oldboy (2000) o Memories of Murder (2000). En la actualidad, este concepto se ha ampliado para incluir cualquier manifestación cultural surcoreana reconocida internacionalmente (Kim y Ryoo, 2007; Dixon, 2011; Lee, 2011; Kang, 2016; García Fuentes, 2021).
Este fenómeno se inserta en la historia contemporánea de Corea del Sur como consecuencia del nuevo direccionamiento del gobierno surcoreano en su política exterior —para convertirse en referente cultural de Asia— tras un largo periodo de recesión (Garcia Fuentes, 2021; Andrade Bastidas, 2019).
Como señala Andrade Bastidas (2019), el éxito inesperado del novedoso enfoque, da lugar a que el gobierno sea consciente de su importancia y cree la Korea Creative Content Agency (KOCCA), la agencia gubernamental líder de Corea del Sur que supervisa el avance del contenido creativo surcoreano, tanto a nivel nacional como internacional
Joseph Nye (2008) define esta estrategia con el término de soft power, como la capacidad de atraer y convencer a otros mediante la cultura y los valores, en contraste con el hard power, basado en la fuerza o la coerción.

En Corea del Sur, la cultura de masas —música, televisión, cine y entretenimiento— ha sido el eje principal del Hallyu, promoviendo valores y tradiciones surcoreanas, al mismo tiempo que refuerza sectores como el turismo, la educación, la moda y la gastronomía (Mejía, 2018, p. 3; Forero-Triana et al., 2020).
Conclusiones
En la cultura coreana contemporánea late la memoria de un país que ha sabido reinventarse. Cada coreografía o canción de K-pop, cada película premiada o serie viral es, en cierto modo, fruto de una nación que convirtió la adversidad en impulso y la cultura en su motor de cohesión social y económica.
Aunque el Hallyu no explica toda la complejidad de la historia contemporánea surcoreana, simboliza la capacidad del país para transformar la crisis en oportunidad. En apenas unas décadas, Corea del Sur pasó de la devastación a erigirse como un referente cultural global, demostrando que el progreso también puede escribirse a través del arte, la creatividad y la memoria compartida.
Bibliografía
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Dixon, T. (17 de agosto de 2011). The Journey of Cultural Globalization in Korean Pop Music. E-International Relations. https://www.e-ir.info/2011/08/17/the-journey-of-cultural-globalization-in-korean-pop-music/
Forero-Triana, L. A., Monroy-Bedoya, J. N., & Ramos-Rivas, C. (2020). Las estrategias de las Industrias Culturales en Corea del Sur comparadas con las industrias culturales de Colombia [Trabajo final de grado, Universidad Agustiniana.]. Repositorio institucional de la Universidad Agustiniana. http://repositorio.uniagustiniana.edu.co/handle/123456789/1548
García Fuentes, I. (2021). La industria del k-pop y su influencia en la publicidad. [Trabajo Fin de Grado, Universidad de Sevilla], Repositorio institucional de la Universidad de Sevilla https://idus.us.es/items/ab14ae36-6619-45d9-a7fc-c172c1dfd2a5
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Sakong, I., & Koh, Y. (Eds.) (2018). La economía coreana. Seis décadas de crecimiento y desarrollo. Naciones Unidas. https://digitallibrary.un.org/record/743188?



