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El guanaco, dieta de los pueblos argentinos paleolíticos

El guanaco (Lama guanicoe) es un animal autóctono del continente americano y presente en muchas provincias del territorio argentino. Por muchos años fue la fuente principal de la dieta de los pueblos originarios de Argentina desde el Paleolítico. Fue la base y el aporte de proteínas para los grupos de cazadores-recolectores de estas tierras.

La presencia de cazadores-recolectores 

Los primeros testimonios de la presencia de grupos humanos en el territorio argentino aparecen en la zona de las actuales provincias de la Patagonia, en Tierra del Fuego en los sitios llamados Tres Arroyos y Marazzi, mientras que en la meseta central de la provincia de Santa Cruz nos encontramos con la Cueva de las Manos, Grande del Arroyo Feo y Cerro Casa de Piedra. 

Por otro lado, en la cuenca de Río Gallegos se halla Las Buitreras y ubicados en la cuenca del río Deseado están Los Toldos y el Ceibo. Además, en la cuenca del Río Limay que se localiza entre las provincias de Río Negro y Neuquén, se encuentran los sitios Cuyin Manzano, Traful y el Trébol (Lobato y Suriano, 2010; Mandrini, 2023a; Mandrini, 2023b).

Hace 12.000 años atrás los grupos de cazadores-recolectores desarrollaron instrumentos líticos, arte rupestre en cuevas, como las encontradas en la Cueva de las Manos, donde encontramos representaciones de manos, figuras humanas y animales, entre ellas la del guanaco en escenas de cacería (figura 1).

Figura 1. Representación de guanacos en el arte rupestre de la Cueva de las Manos. Fotografía de Christof Berger. Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported. Fuente.

Estos grupos convivían con especies de megafauna del Paleolítico, hoy extintas, en la Patagonia. Eran el milodón (similar a un perezoso), la  macrauchenia (camélido de cuello largo), aves corredoras y el caballo americano. Mientras que en la región bonaerense se encontraban el gliptodonte, los megaterios, así como los anteriormente mencionados milodón y el caballo americano. Eran animales que cazaban junto con otras especies que todavía están presentes, como el guanaco, que con el paso del tiempo fue adquiriendo más importancia. 

Una vez extintos, estos animales del Paleolítico, además del guanaco, incluían animales que eran cazados a los ñandúes (Rhea americana), ciervos (Ozotoceros bezoarticus), vizcachas (Lagostomus maximus), vicuñas (Lama vicugna), zorrillos (Mephitidae), armadillos (Dasypodidae) y roedores pequeños (Mandrini, 2023a; Prates, Vitores y Bucci, 2016; Frontini, 2010), dependiendo de la zona del territorio argentino. Por ejemplo, en el área del noroeste y las sierras centrales de Córdoba y San Luis se consumía el guanaco, el ñandú y el ciervo en menor medida y los tehuelches en la Patagonia consumían los dos primeros.

También, entre los 11.000 y 9.500 años en la Patagonia se encontraron instrumentos de piedra como puntas, raspadores, cuchillos junto con restos de guanaco y caballo americano (Mandrini, 2023a). Se encuentran puntas bifaciales junto al guanaco como principal recurso, en la cuenca del río Limay, de 7.800 años de antigüedad. También en la región de Tandilia y Ventania (actual provincia de Buenos Aires) se hallaron muchos restos de guanacos y venados de las Pampas, junto con caballos americanos y megaterios, datados a fines del Pleistoceno, hace 11.000 años.  

Desde finales del Paleolítico hasta el siglo XIV, el guanaco fue la base de su economía (Prates, Vitores y Bucci, 2016), se observa una importante presencia del guanaco, como por ejemplo en el territorio sanjuanino (actual provincia de San Juan), se transformó en el recurso esencial junto con la recolección de semillas de algarrobo (Mandrini, 2023a). Lo mismo sucedió para la zona patagónica, donde se convierte en el principal alimento (figura 2).

Figura 2. Guanacos en la Patagonia actual. Fotografía de Diego Tirira. Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic. Fuente.

También, podemos observar su consumo en el caso de la localidad arqueológica en la actual provincia de Buenos Aires se hallaron especímenes de guanaco, ciervo y ñandú que muestran evidencia de actividad antrópica, es decir, que se observan marcas de procesamiento, alteración térmica y fracturaciones (Frontini, 2010). 

Entre 7.000 y 5.000 años atrás, se produjeron cambios en la temperatura y la humedad, que convirtió al guanaco en la principal presa. Incluso cuando comenzó a darse el cultivo (por ejemplo, en San Juan: quínoa, zapallo, poroto y, más tarde, maíz) y la domesticación de animales, la caza de guanacos y ñandúes junto con la recolección de semillas de algarrobo se siguió practicando.

Otro ejemplo es el caso de los comechingones, una comunidad del centro de Córdoba, de finales del primer milenio de nuestra era, que se consolidaron como agricultores-aldeanos, con una economía de cultivos (maíz, poroto, calabaza y quínoa), pero seguían con la caza de guanacos, liebres y ciervos y con la recolección de semillas de algarrobo y chañar (Mandrini, 2023a)

Además, en la región pampeana (actuales provincias de Buenos Aires, parte sur de Córdoba y San Luis) el guanaco fue el principal recurso, hasta que con la llegada de los europeos a estas tierras se extinguieron.

El aprovechamiento del guanaco

El guanaco era aprovechado completamente, su carne y entrañas eran consumidas como alimentos, pero también su cuero, tendones y huesos eran materia prima para elaborar instrumentos. 

Específicamente, con su cuero se fabricaban las vestimentas, el calzado, los bolsos y los sacos para transportar sal, agua u otros elementos, también la cobertura exterior de los toldos con la piel de los guanacos adultos y los mantos (quillangos) (figura 3).

Figura 3. Foto antigua de Tehuelches de la Patagonia argentina. Dominio público. Fuente.

Con las venas y el cuero del cuello y lomo se elaboraban las correas, mientras que con los tendones se hacían las cuerdas para los arcos e hilos para coser la ropa (Prates, Vitores y Bucci, 2016). Incluso los huesos largos eran empleados para confección de instrumentos puntiagudos, como en el caso de Intihuasi, en las Sierras Chicas de Córdoba, para confeccionar cestas, punzones o retocadores. (Madrini, 2023a). 

En la Patagonia eran consumidos de diferentes formas. Una de ellas, deshidratando su carne . Esta forma de preparación se conoce como «charqui». Otras formas de prepararlos eran asados en piedras o al fuego, en guisos e incluso, como se plantea anteriormente, fue consumido sin cocción previa (Prates, Vitores y Bucci, 2016). 

En la actualidad, el consumo del guanaco no ha desaparecido, sino que se sigue realizando en la zona patagónica, pero en menor medida y en ciertos lugares, ya que la llegada del ganado bovino produjo el desplazamiento del consumo de otros animales. Su carne es baja en colesterol y grasa, con un alto porcentaje de proteínas, hierro, zinc y vitamina B12, además, sabrosa con la que se elaboran diversos platos (Gastronomía regional Argentina, 2016; Sabores Santacruceños).

Conclusión 

En definitiva, el guanaco fue un animal cazado para su consumo por parte de los grupos de cazadores-recolectores del territorio argentino y durante el Paleolítico convivía con especies hoy extintas.Después del 11.000-10.000 años atrás con la desaparición de estos, se convirtió en el recurso principal para muchas comunidades.

Además, es un animal que era extremadamente aprovechado no solo por su carne, que era una importante fuente de proteínas para su dieta, sino por todo su cuerpo, que era empleado para confeccionar desde sus viviendas hasta instrumentos para la propia caza como las cuerdas para el arco. Siendo una de las especies que hoy sigue presente en la Patagonia, aunque desde la llegada del ganado vacuno perdió su lugar como base de la alimentación.

Bibliografía

Gastronomía regional Argentina (2016). Federación empresaria hotelera gastronómica de la República Argentina.

Frontini, R. (2010). «Las arqueofaunas en la cocina: actividades culinarias en el sitio 2 de la localidad arqueológica El Guanaco». Arqueología, 46, 191-208.

Lobato, M. Z. y Suriano, J. (2000). Atlas histórico de la Argentina. Editorial Sudamericana.

Mandrini, R. (2023a). La Argentina aborigen. De los primeros pobladores a 1910. Siglo Veintiuno Editores.

Mandrini, R. (2023b). «Tiempos prehistóricos». En P. Yankelevich (Coord.) Historia Mínima Argentina. Prometeo Editorial, El Colegio de México, 23-66.

Prates, L., Vitores, M. y Bucci, P. (2016). «La cocina indígena en la Patagonia continental». Desde la Patagonia difundiendo saberes, 13(22), 16-22.

Sabores santacruceños. Recetas de nuestra tierra (s.f.). Ministerio de producción, comercio e industria.

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