La mayor parte de las personas conocen al imperio mongol por su capacidad destructiva. Crueles conquistadores que ejercieron su dominio en Eurasia a través de un régimen de terror, caos y violencia. Resulta curioso el profundo desconocimiento que poseemos sobre uno de los imperios más extensos de nuestra historia. Por esta razón, autores como Marie Favereau se vuelven tan necesarios. Actualmente, es profesora en la Universidad de París Nanterre y ha publicado múltiples obras centradas en el imperio mongol. Sin embargo, podemos afirmar, con seguridad, que «La horda», publicado en español el 25 de junio de 2024 por Ático de los Libros, se podría alzar como su libro más famoso. Ha recibido varias nominaciones a diferentes premios (Cundill) y aclamaciones al «mejor libro del año» en medios como Financial Times, Spectator o Five Books. Su gran acogida ha sido fruto de tres líneas temáticas que demostraron la complejidad, el legado y la relevancia que poseyeron los mongoles: una admirable capacidad administrativa, una evolución constante y un efecto que unificó a los pueblos modernos en el oriente europeo.
Para poder reflejar cada uno de los puntos, la autora ha centrado su investigación en la llamada «Horda Dorada», un régimen nómada surgido de la escisión del imperio mongol en 1240 que ocupó las zonas de Ucrania, Bulgaria, Moldavia, Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán y Rusia. Su estudio está dividido en 8 capítulos que siguen una estructura cronológica, desde el alzamiento de los mongoles y la creación de su imperio hasta la «disolución» del poder de la Horda. También es importante señalar que posee una introducción lo suficientemente extensa como para orientar a los lectores, sintetizar debates historiográficos, explicar conceptos y apuntalar las metas de la obra.
De esta forma, nos sumergimos en el primer capítulo de este gran viaje: La resistencia de los Tiendas de Fieltro (el nombre original de los mongoles). Nos presenta los diferentes grupos nómadas que habitan la estepa de Asia Oriental en el siglo XII. Ahonda en sus relaciones, instituciones y dinámicas gracias a diferentes fuentes primarias (persas, chinas, rusas…). Además, introduce y documenta el ascenso de Gengis, una figura que unificó a los nómadas esteparios bajo el estandarte mongol.

El segundo capítulo aborda la división del imperio de Gengis entre sus hijos, un momento crucial en el que recogen tradiciones y estructuras sociopolíticas propias para adaptarlas a las circunstancias. Será una decisión que marcará el porvenir de la Horda, el territorio otorgado Jochi, hijo de Gengis, y a sus sucesores, en su expansión por Europa oriental. El tercer capítulo tratará la consolidación y adaptación del régimen jochida tras la muerte de Jochi, creando la Horda Azul y la Horda Blanca. A partir del cuarto capítulo, vemos una transformación evidente. La Horda se separa oficialmente del imperio mongol y se adapta nuevamente ante las amenazas por medio de alianzas comerciales y hechos como su conversión al islam.
El resultado se puede comprobar en el quinto capítulo: la creación de una red comercial lucrativa que proporcionó poder y estabilidad al régimen. La figura de Temür supo aprovechar las rivalidades del resto de mongoles para incrementar su prestigio y papel político en el imperio, asegurándose importantes ventajas en el comercio a larga distancia. El capítulo seis analiza las consecuencias de la «globalización» mongola en las potencias europeas por medio de comerciantes, iniciativas urbanas, infraestructuras, espacios religiosos… Sin embargo, la inestabilidad de sus rivales y la llegada de la peste negra trajo consigo la extinción de su poderío.
El capítulo siete relata el periodo de anarquía (bulqaq), momento donde la peste desbarató la prolífera red comercial de la Horda y dio paso a un periodo de inestabilidad interna dominada por los beyes (jefes nómadas). Además, el control sobre sus vasallos quedó gravemente perjudicado. Finalmente, en el capítulo 8 vemos como nuevamente la solución es reinventarse, en este caso, bajo la figura de Toqtamish, quien consiguió unificar la Horda Azul y Blanca. Su final vendría de manos de Temür o Tamerlán, un jefe nómada con el que había entablado una alianza que osciló hasta una rivalidad frontal. Aunque el final de la Horda se suele asociar a la caída de Toqtamish, la autora defiende presencia y poderío hasta bien entrado el siglo XV. Dicho en otras palabras, los beyes se hicieron con el poder, fragmentándolo como consecuencia. Era preciso que el kan contase con su apoyo para gobernar.
El resultado es una lectura equilibrada que brinda una mayor comprensión del imperio mongol. Parte de este éxito recae en el empleo de una mayor variedad de fuentes, puesto que la historiografía tradicional recurre a testimonios de poblaciones sedentarias sometidas. Si comprendemos el sesgo de estas fuentes, unidos a documentos como órdenes imperiales, cartas, monedas, manuales de comercio, la arqueología o los qari söz (epopeyas esteparias de los siglos XVI al XVII), tenemos un detallado retrato de la Horda Dorada, un inmenso poder nómada que no tenía nada que envidiar a los imperios sedentarios y con una capacidad de adaptación excepcional. La autora no solo es capaz de cambiar nuestra percepción sobre los mongoles, sino que además ha sacado a relucir su legado, especialmente en el caso de Rusia.
Ahora bien, es cierto que sus argumentos demuestran claramente el poderío e influencia comercial del imperio mongol, sería debatible asignarle el concepto de «globalización» o «primera globalización». Este término ha sido empleado por diferentes obras de carácter divulgativo con el fin de ganar una mayor difusión y atracción por parte del público. Generalmente este debate se centra en los campos de la historia moderna con el descubrimiento y conquista de América, o en la historia contemporánea de mano del capitalismo de finales del siglo XIX.
Como conclusión, sería oportuno recalcar los principales puntos de la obra antes de emitir la evaluación final. Marie Favereau ha realizado una exhaustiva investigación desde el ámbito social, político y económico sobre la Horda Dorada, demostrando la importancia que tuvieron los estados nómadas en la historia. Su metodología ha permitido conectar diferentes sucesos, insertando la historia de la Horda junto con la de sus vecinos, rivales u otros grupos nómadas, lo que ha permitido comprender su magnitud y alcance. Por lo tanto, la presente obra debería ser considerada como un must read para aquellas personas interesadas en el Oriente Próximo medieval, puesto que su pasado se vivió a la sombra del poderío de la Horda. Por otro lado, el lenguaje y la claridad con la que se expresa ha permitido rebajar la dificultad de comprensión, ideal para los lectores poco experimentados con esta franja de la historia. Además, esta edición cuenta con varios mapas, un glosario y un índice onomástico para guiarnos durante la lectura. Sin duda, es una obra que ha asentado un importante precedente para cuestionar y desmontar la imagen que tenemos de los mongoles.



